Restauració de dos pintures de L’Altar Major


Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales

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Com de tots és conegut, perquè ha sigut publicat en diferents mitjans informatius de la nostra localitat, l’11 de juliol de 2012 van ser desmuntades les taules pintades a l’oli que representen a Sant Joan Baptista i Sant Joan Evangelista, els Sants Joans, que estaven situats a l’Altar Major del nostre Temple Parroquial, un a cada costat de la titular, la Mare de Déu de la Misericòrdia; taules que pertanyien al retaule que va ser destruït durant la guerra civil, i que es van poder salvar gràcies a la intervenció d’Octavio Ferrero Mora.

El motiu d’esta acció no era un altre que l’Institut Valencià de Conservació i Restauració de Béns Culturals de la Generalitat Valenciana, IVACOR, anava a restaurar-los.

I, un any i quatre mesos després, el dijous 21 de noviembre de 2013, després d’una llarga labor de neteja, restauració, consolidació, etc., eren presentats novament als veïns de Banyeres de Mariola. Amb l’assistència a l’acte de la Directora de l’IVACOR, Sra. Carmen Pérez, el Sr. Vicari Episcopal de la zona, José María Payá Mataix, el Sr. Alcalde del nostre poble, Toni Belda, la Regidora de Cultura, Sra. Mª José Francés, el nostre Rector, Ricardo Díaz de Rábago, i Vicente Ferrero, membre del Consell Valencià de Cultura, representants del món de la cultura i de l’educació del nostre poble, així com els responsables de les institucions parroquials i tots els veïns que van tenir la inquietud d’assistir a l’acte.

Després de la presentació oficial, l’IVACOR va remetre un exhaustiu informe tècnic al nostre rector, perquè el guarde a l’arxiu parroquial, i el qual per la seua importància reproduïm a continuació:

ESTADO DE CONSERVACIÓN

Originalmente las obras eran pinturas sobre lienzo. Cuando se retiraron del altar y se almacenaron durante la Guerra Civil se produjeron numerosas pérdidas de color
y preparación.

Después de los años 40, se les realizó una restauración para subsanar éstos daños, consistente en estucados y repintes que cubrían gran parte del original. Para ubicar las piezas en la estructura del nuevo retablo las pinturas sobre lienzo fueron adheridas a soportes de madera de pino de tamaño más grande, los lienzos originales por tanto no cubrían toda la superficie.

La película pictórica original se encontraba en buen estado de conservación, a pesar de que presentaba, craquelados, abrasiones, marcas, repintes que en ambas tablas cubrían zonas tan importantes como caras, brazos y piernas. Sobre esta aparecían barnices oxidados, suciedad superficial adherida y restos de pinturas en forma de gotas, provenientes de los distintos encalados de las paredes y techo adyacentes al retablo.

La adhesión de los lienzos a las tablas se encontraba estable, si bien aparecía alguna bolsa o deshaderencia puntual.

Las zonas de madera que ampliaban en mucho el formato original en la parte superior e inferior, fueron cubiertas con una preparación blanca que en el límite invadía parte del original. Luego fueron pintadas toscamente con óleo.

Nada más llegar las tablas a los laboratorios de restauración del Ivc+r, se advirtió que estas presentaban un ataque activo de insectos xilófagos.

PROCESO DE INTERVENCIÓN

Como criterio de intervención se acordó no devolver las obras a las dimensiones de sus soportes originales de lienzo, lo que habría supuesto despegarlas de las tablas eliminándoles los añadidos. Esto habría necesitado un tratamiento muy agresivo para las obras y un futuro problema de ubicación de las mismas en la estructura del nuevo retablo a su vuelta a la Iglesia.

El primer tratamiento de urgencia que se aplicó fue la desinsectación del ataque de xilófagos mediante la introducción de las piezas en una atmosfera controlada de nitrógeno durante un mes.

Tras esto, se realizó un estudio de las piezas con distintos tipos de iluminación (fluorescencia ultravioleta) y un análisis químico de materiales, con esta información se realizaron los estudios estratigráficos de las distintas capas que componían las obras.

En base al estudio estratigráfico se decidió aplicar un proceso de limpieza en diversas fases, eliminando en cada fase, de manera controlada, cada uno de los estratos no originales.

Para cada fase se realizaron distintos test de solubilidad determinando así los disolventes más adecuados para cada limpieza físico química: eliminación de suciedad con un agente quelante, en la primera; remoción de los barnices oxidados y alterados con mezcla de disolventes orgánicos en la segunda; y eliminación de repintes oleosos con un gel de disolvente en la tercera y última. En este proceso fueron también eliminados los añadidos pictóricos superior e inferior y muchos de los estucos no originales.

Una vez eliminados todas las intervenciones anteriores que dañaban física y estéticamente el original, se estucaron las lagunas donde había carencia de preparación mediante un estuco orgánico, ciñéndonos en todo momento al perímetro real de la laguna.

Para la reintegración cromática de las lagunas se distinguieron dos zonas, en la zona de pintura original se aplicó una base de color con pigmentos al agua y se ajustó el tono con una segunda fase de retoque con colores aglutinados en una resina sintética.

En el caso de los añadidos se aplicó sobre el estuco blanco, con la textura del relieve de la tela, una imprimación de color almagra realizada con guach y se ajustó cromáticamente con distintas capas de color aplicadas con aerógrafo.

Las bolsas desarrolladas entre el lienzo y la tabla fueron adheridas mediante la inyección de resina sintética, y presión.

Finalmente las obras se barnizaron para obtener la saturación correcta de los colores y aislar en lo posible la pintura de los agentes medioambientales que podrían deteriorarla.

El barniz de resina sintética fue aplicado en varias capas nebulizado por medio de compresor.