Nuevo pastor de la Diócesis


Aleluya, Fulla parroquial nº 2121

Descarregar document

Tal como publicamos, en breve nota de última hora, el jueves, día 28, festividad de S. Agustín se hicieron públicos los nombramientos de D. Carlos Osoro como Arzobispo de Madrid, y del Cardenal D. Antonio Cañizares como arzobispo de Valencia.

Estas dos noticias son de tal magnitud religiosa para nosotros que requerirían páginas y más páginas sobre ello, como ha sucedido en todos los medios de comunicación.

Las dimensiones de publicación de Aleluya son “muy limitadas”, por lo que abrimos un apartado en Aleluya en donde iremos publicando paulatinamente datos y noticias.

Creemos que lo más adecuado es comenzar por la publicación de las palabras que el nuevo Arzobispo nos ha dirigido, como Pastor de esta iglesia de Valencia.

“Mis queridos diocesanos, queridos hermanos y amigos: El Santo Padre, papa Francisco, en su gran benignidad, me ha nombrado Arzobispo, siervo y servidor vuestro desde ahora, de la Iglesia que peregrina en Valencia, a la que he querido, quiero y querré con toda mi alma, a la que estoy y estaré siempre agradecido, a la que tantísimo le debo y nuca pagaré cuanto de ella he recibido, ahora se me da y recibo como gran regalo, inmerecido regalo, para que como el Señor la ame y me entregue a ella eternamente hasta la muerte, la sirva, guíe como pastor “según el corazón de Dios”. Servida sin reserva alguna, darme a ella enteramente como pastor es un grandísimo honor que se me concede a mí el último de sus hijos. No vengo a una tierra desconocida: ¡Es mi tierra, Valencia! Conozco sus pueblos, ciudades, aldeas y comarcas, conozco a sus gentes, para mi tan cercanas y entrañables, su historia, su cultura, con las que me identifico y me identifican; me es familiar su dulce y propia lengua valenciana aunque por ahora no la hable (es de Uriel, Valenciano, pero castellano parlante), pero espero me enseñéis vosotros a hablarla bien y pronto. Vuelvo a mi casa, al hogar familiar de la Iglesia diocesana que me cedió generosamente a otra iglesias y me envió a colaborar en otras empresas y obras eclesiales en otras partes de España o de la Iglesia universal: allí donde he estado me he considerado valenciano e inseparablemente español, hijo de esta Iglesia y de esta tierra, y, por eso, sin dejar de serlo, sin renunciar a mis raíces y sintiéndome así, he podido vivir la universalidad de la Iglesia y de su misión, sobre todo en Roma; y debo añadir que mi paso por Salamanca, Madrid, Ávila, Granada, Murcia, Toledo me han hecho vivir y reavivar hondamente mi amor por el proyecto común, grande y noble, que compartimos quienes formamos históricamente esta España tan nuestra y tan querida”