La religión como elemento de la fiesta


Ginés Pardo García. De la Comisión para el Diálogo entre la Fe y la Cultura. Orihuela-Alicante

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INTRODUCCION

La primera circular con la que desde la UNDEF se convocaba la organización del Congreso, destacaba: LAS PRIMERA SEIS PONENCIAS TIENEN POR EJE CENTRAL LAS TRANSFORMACIONES RECIENTES QUE EXPERIMENTAN LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS, de alguna manera nos decía algo importante: nos decía cual era el eje central de este congreso, que no es otro que atender las transformaciones que experimentan las Fiestas de Moros y Cristianos, y más adelante, como una de esas transformaciones añadía: LA PAULATINA PÉRDIDA DE SIGNIFICADO RELIGIOSO. Pues bien esta ponencia quiere abordar esta transformación reciente de las fiestas y la verdad y alcance de su incidencia en lo religioso. Venimos a hablar de un elemento de nuestras fiestas, el religioso, que a diferencia de otras fiestas populares, aquí, entre nosotros, tiene un carácter propio y muy especial. Y lo vamos a hacer primordialmente, mirando el hoy y el mañana de nuestras fiestas.

Baste recordar que hay fiestas de Moros y Cristianos, que se inician con el rezo del ángelus, desde el balcón del Ayuntamiento. Baste observar la cantidad de personas que asisten a los actos religiosos de la Fiestas. Baste saber que no hay población alguna de las que están en UNDEF, que no tenga el elemento religioso como algo a considerar cuando hablamos del futuro de nuestras fiestas. Damos por sentado que la dimensión religiosa de la fiesta humana es algo que la antropología pone de relieve. No es ese nuestro tema, nos centramos en como esa religiosidad humana se expresa en los actos religiosos de nuestras fiestas, a través de la fe cristiana, a las que la gran mayoría de ellas está vinculada y a que nos referimos con la “paulatina pérdida de significado”.

Creo que es necesario subrayar que este escrito está hecho tomando en consideración casi de manera única, a las fiesta de Moros y Cristianos que tienen lugar en el ámbito geográfico alicantino, valenciano, murciano y albacetense, que es el que conozco. Sé que hay otros ámbitos en España que son nuevos, y van en esta misma dirección que los ya citados. Existe, además, el ámbito andaluz, de origen tan antiguo como el que más, del que tengo noticia que tiene un contenido religioso, incluso más intenso que el nuestro en su desarrollo. (1)

Y por supuesto, como ayer se vio, está el ámbito de dimensiones internacionales, que con todo lo que se dijo, está imbuido de aspecto religioso. Por no ser yo mejor conocedor del conjunto de las fiestas de Moros y Cristianos, me voy a ceñir solo al ya citado: al ámbito alicantino y provincias limítrofes. Y, a propósito, voy a usar indistintamente el término FIESTA y el FIESTAS, que describen, entre nosotros, dos manera de ejecutar una misma tradición, quizás quienes usan la forma singular ponen más el acento en el cuidado de los aspectos de recreación y quienes usan el plural el de la celebración.

Hechas estas necesarias salvedades, permítaseme una declaración de intenciones y una perspectiva inicial. Cuando digo declaración de intenciones quiero decir que hay aspectos a los que, siendo importantes, no les voy a dedicar casi nada de atención, por una parte porque un objetivo de este Congreso es plantear LO RECIENTE, y por otra porque creo que están suficientemente tratados en otros Congresos y Encuentros, incluso en comunicaciones de este mismo Congreso, como son:

– la cuestión antropológica de la relación entre la Religión y la Fiesta (2)
– el tema de los actos religiosos dentro de la Fiesta (3)

Uno y otro son aspectos suficientemente hablados. No digo, ni mucho menos, que agotados, pues pertenecen, como voy a precisar a continuación, a una fiesta que es cambiante y que necesita una constante puesta a punto.

La perspectiva inicial pasa por subrayar algo tan obvio como que las fiestas tienen lugar en el tiempo, que están sujetas a los vaivenes y sobre todo a cambios de carácter vario, podemos hablar de cambios en lo estético o en lo organizativo y en muchos más aspectos, pero de todos ellos yo sólo me voy a detener en los de fondo. Al hablar de fondo, me refiero a los porqués, ya que uno de esos porqués es el de orden religioso, y si los demás cambios encuentran resistencias en el mundo festero, sobre todo cuando tocan a aspectos tradicionales del vestir o del hacer, el cambio en el orden de cuestiones de fondo, sobre todo en lo religioso, en ocasiones es fuente de debates y contradicciones, TANTO A NIVEL PERSONAL, ahí donde el festero se plantea porqué se viste o porqué es festero, que son cuestiones de connotaciones sicológicas, pero también religiosas, CUANTO A NIVEL ESTRUCTURAL, pues en una sociedad plural, como son las que sirven de referencia a esta reflexión, el tema religioso es fuente de contradicciones y de difícil integración, en estos momentos. Sin embargo, nadie que conozca las fiestas de Moros y Cristianos, podría dejar de ver la dimensión religiosa de las mismas.

Hoy surgen cuestiones que podríamos llamar nuevas, que provocan distancias entre festeros de distintas sensibilidades, que sin duda tienen que ver con la evolución del pensamiento sobre lo religioso y su aparente pérdida de significado en el mundo de la Fiesta en estos últimos años, en general en la vida social, y que aquí y ahora, a modo de aproximación, podríamos señalar:

1ª ¿Qué papel ha de jugar esa dimensión? ¿Sólo organizativo para poder dar espacio a los actos religiosos? ¿Los símbolos religiosos son sólo una referencia de carácter ornamental del bando a que se pertenece o expresan sentimientos?

2ª ¿Lo religioso es sólo una tradición heredada, que se revive como rito de no se sabe bien qué? Es decir, un festero tiene conciencia de haber nacido en una corriente religiosa, que se vive en su comparsa, sin que sea, en general, una opción que ha hecho para representar este o aquel papel, moro o cristiano. Se acepta pacíficamente que ganan los cristianos, y que todo ello tiene que ver con una fe, que en otro orden de la vida no tiene tanta importancia como la que se le da en la Fiesta.

3º ¿Qué decimos cuando hablamos de “lo religioso”, un conjunto de actos rituales y celebrativos, o algo más, incluso en algunos aspectos, distinto?

4º ¿Ha llegado ya el momento de separar Religión y Fiesta?

A cuestionamientos como estos le sumamos que hay lugares en los que se tiende a hacer desaparecer la palabra religión, cuando se habla de los contenidos de la Fiesta o que se le da por supuesto englobada en la expresión de “lo cultural”. En ocasiones parece que sea una manera vergonzante de meter la palabra religión, como disimulada, y de difícil interpretación, quizás para evitar las posibles opiniones negativas de quienes querrían plantear la conveniencia de que la religión no estuviera en la Fiesta (4) cuando la Religión en la Fiesta es una dimensión de carácter propio.

Está también la cuestión de las relaciones con el Islam, de difícil elaboración. Hace más de diez años hubo una cierta polvareda mediática por una opinión vertidadesde en la prensa por el presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (Feeri), el imán de la mezquita La Unión de Málaga, Félix Herrero, en línea de exigir la desaparición de las fiestas (5) Hoy, parece haber una opinión distinta.

LOS APARTADOS DE ESTA PONENCIA

Esta no es una ponencia que parta del pasado, de la búsqueda de las raíces de las Fiestas, desde los alardes medievales, pasando por las fiestas reales barrocas a las milicias del XIX, et…. Siguiendo las indicaciones citadas sobre la intención de este congreso, solo recojo elementos del presente, para presentar casi un estado de la cuestión y las salidas que se pueden apuntar. De manera destacada, como luego indicaré, ESTAS REFLEXIONES ESTÁN SACADAS, EN PARTE , DE LAS REUNIONES ANUALES DE UN GRUPO DE SACERDOTES QUE DE MANERA ININTERRUMPIDA, HEMOS ESTADO REUNIÉNDONOS DESDE HACE TRECE AÑOS, PARA TOMAR EL PULSO Y HABLAR DE LA RELACIÓN QUE SE VA DANDO ENTRE RELIGIÓN Y FIESTA. A ELLOS SE LES DEBE LA AUTORÍA DE ALGUNAS AFIRMACIONES (6)

Tres son las intenciones de esta ponencia, con las que quiero exponer una serie de consideraciones que no pretender ser una crítica en sentido descalificador de ninguna expresión festera ni de ninguna opinión, aunque puedan ser críticas con otras ideas o planteamientos distintos a los aquí expuestos, con la sola finalidad de buscar aquello que nos une, más que lo que nos separa.

Esta ponencia pretende RECORDAR, VALORAR Y PROPONER

Esta ponencia trata de la Fiesta de Moros y Cristianos que, como tal fiesta, tiene unas connotaciones de carácter antropológico que la hace similar a cualquier otra fiesta en cualquier lugar del mundo: la necesidad de la fiesta, como componente de cualquier cultura, la necesidad de celebrar desde el ámbito religioso o histórico, la alegría, el baile, la comida, la confraternización, etc… no faltan en ninguna fiesta, tampoco en las nuestras. Esta cuestión ha sido tratada de muchas maneras en todos los encuentros habidos sobre nuestras fiestas de Moros y Cristianos, como ya he subrayado en el primer apartado. Pero aquí quiero centrarme en las nuestras de Moros y Cristianos, donde todo espo ya sabemos que se da, pero que hoy tiene unas transformaciones que nos hacen detenernos, y preguntarnos: ¿por dónde van nuestras Fiestas?

Ya José Luis Masanet, con esa maestría para sintetizar las cuestiones festeras, y con acierto, usa la expresión “factores” para referirse a “aquello que integrarían las fiestas centenarias, es decir: lo espiritual-religioso, lo histórico-guerrero y lo lúdico-espectacular”, como recoge en su artículo: “Lo religioso en la Fiesta de Moros y Cristianos”, incluido en el libro a él dedicado en Personajes de la Fiesta, editado por UNDEF 2015. Pero sin negar lo influyente, determinante, de estos tres factores en nuestras fiestas,, hoy nos encontramos con que para abordar la situación religiosa actual de la Fiesta, esta enumeración de “factores”, sin los cuales no hay Fiesta de Moros y Cristianos como tal, nos resulta insuficiente, por una parte porque las fiestas centenarias no son la mayoría de las poblaciones que celebran Fiesta, al menos las que están en la UNDEF, y por otra porque la complejidad de las cuestiones nos hacen buscar otro camino, para poder hacer un análisis más capaz de dar las claves de esa complejidad de la situación de lo religioso y de las cuestiones que plantea. Así las cosas, voy a entrar en la cuestión con una reflexión en un triple paso:

1º RECORDAR, que es hacer memoria del recorrido del tema religioso en nuestro mundo festero, desde el Congreso de Villena de 1974, a la Asamblea de Busot de 2014.

EL CONGRESO DE VILLENA fue un Congreso fundacional en muchas cosas, baste recordar que de él salió UNDEF, pero también fue fundacional en la manera inteligente de compartir ideas, de provocar intercambios, y de hacer posible que las fiestas de los distintos lugares participantes se abrieran a saber de las demás. A pesar de diferencias en las cuestiones organizativas, y a pesar de que haya quien opine lo contrario, yo diría que fue un congreso de certezas, de coincidencias y de mucha libertad, y en el tema de lo religioso se expresó de manera categórica y, diríamos que sin atisbos de duda. De las conclusiones de aquel memorable Congreso entresaco éstas:

Art 1º La fiesta de Moros y Cristianos tiene como razón fundamental de ser la exaltación de los valores religiosos y tradicionales que rememoran la epopeya de la Reconquista.

Art 2º La Fiesta de Moros y Cristianos posee valores eminentemente religiosos que deben conservarse, e incluso potenciarse para que adquieran, mayor autenticidad, revisando todo el contenido de su carácter cívico religioso, heredado de la tradición, para procurar adaptarlo a las exigencias actuales.

Art 3º Personificada hoy la religiosidad en el Patrón o Patrona de cada población, la Fiesta se ha enriquecido con las aportaciones singulares de cada pueblo que las practica, acordes con su especial psicología y nacidas de la misma entraña de las comunidades que las llevan a efecto. La fiesta es ahora, por tanto, o debe serlo, además de la manifestación de las razones antedichas, la más fiel, honda y auténtica manifestación de las esencias de cada comunidad ciudadana que las practica

Art 4º Se sugiere a los pueblos que todavía conservan la efigie de Mahoma en sus representaciones festeras, que se reúnan y consideren los problemas a que da lugar la exteriorización de tal símbolo. (7)

LA ASAMBLEA DE BUSOT de abril de 2014, aprobó un reglamento de régimen interior, en el que más allá de normalizar y reglamentar el desarrollo de las fiestas, entra de manera indirecta en el sentido de ese desarrollo, apartándose de lo que en nuestra fiesta, congresos y simposios, se había ido gestionando, por ejemplo:

Art. 225 Tiene como fin principal enaltecer, conservar, salvaguardar, cultivar y divulgar los valores históricos, religiosos, artísticos, culturales, sociales y tradicionales de la fiesta de Moros y Cristianos, así como promover, impulsar y colaborar en el papel dinamizador de la actividad socio-cultural que las entidades integrantes ejercen en la sociedad.
Como observaran el primer fin ya no es el religioso, es el histórico. Esto no es casualidad y cuando nos dice los requisitos, el esquema básico, para ser de la UNDEF:

Art. 415 La Fiesta de Moros y Cristianos es la celebración con advocación local, y con simbología y ritual de representación popular en forma de masiva oposición moro-cristiana para pública diversión de unos hechos relacionados con la Reconquista en su fase local o general

Pero esta afirmación aparece algo confusa, al menos es aplicable a todo. Se aclara algo en:

Art. 420 a 425 el esquema estructural básico, debe tener en síntesis estos factores: – religioso, la mayoría han nacido y se han desarrollado al amparo de la advocación religiosa local, cuyo espíritu envuelve la celebración y se realizan manifestación más o menos profundas de dicha expresión. (8)

¿Qué quiere decir exactamente? Claramente pierde el carácter de certeza que emanaba del Congreso de Villena. ¿Es eso lo que se quiere? ¿Otro planteamiento de la cuestión religiosa distinto al que la UNDEF ha sustentado hasta ahora? Yo iría que si.

Está claro que en este reglamento se introduce una manera de hablar que lleva a la ambigüedad del contenido religioso cristiano de las fiestas. Digamos, como luego precisaré, que rompe el esquema festero con el que hasta ese momento se estaba funcionando que siempre ponía lo religioso de manera clara, y sin ambigüedad y siempre en primer lugar.

De hecho la incorporación de nuevas poblaciones que no tienen la carga tradicional, hace que el tema religioso sea visto de manera totalmente diferente a la de los pueblos tradicionales, y la incorporación, en estos pueblos tradicionales, de festeros que no se acercan a la fiesta con una experiencia religiosa, sino con una gran indiferencia sobre el tema y en ocasiones con una experiencia antirreligiosa, plantea cuestiones totalmente nuevas que, no me cabe duda, la UNDEF intentó abordar en su nueva reglamentación, aunque personalmente creo que de manera desafortunada, en el fondo y en las formas.

Si seguimos “recordando” para centrar esta cuestión, veremos como entre ambos eventos de Villena a Busot), han tenido lugar los siguientes: el Congreso de Onteniente, en 1985, que sigue la línea del de Villena, con otros matices festeros no contemplados, como el cultivo de los valores religiosos y humanos en las Fiestas; ha habido dos Simposios de Religión y Fiesta, uno en Caravaca en 1996, que incidió en los aspectos antropológicos de la presencia de la Religión en la Fiesta y otro en Orihuela en 1999, que centró su desarrollo en la expresión de la vertiente religiosa en las Fiestas. Digamos que hasta este momento el tema religioso en la Fiesta entra en una pacífica situación y que su situación como una de las dimensiones festeras esenciales e intocables quedaba documentada y aceptada por todos. Por último tuvo lugar el Congreso de Murcia en 2002, que no contemplaba tratar el tema de la Religión y la Fiesta, por ser algo ya abundantemente tratado, pero en el que en la introducción del Congreso el profesor de Murcia, Sr. Montes, y en el momento de la clausura, el profesor de Málaga, Sr. Brisseis, plantearon una cuestión nueva y no prevista, en los mismos términos: “si había llegado ya el momento de plantear la separación de Religión y Fiesta” obteniendo ambos el mismo silencio de la asamblea a dichas propuestas, pero que por primera vez, y de manera pública en Asamblea de UNDEF, plantea el tema de manera clara: “¿ha llegado ya el momento?, preguntan

A estos encuentros oficiales, hay que añadir la tarea de reflexión permanente sobre este tema que, desde hace trece años, como he citado anteriormente, sacerdotes de Alicante, Valencia y Murcia, apoyados por UNDEF y por todas las Asociaciones de Fiestas a las que pertenecemos, hemos ido llevando a cabo con el nombre de: SACERDOTES Y DIACONOS EN LAS FIESTAS PATRONALES DE MOROS Y CIRISTIANOS, o “curas en la Fiesta” de manera más de andar por casa festera. Alicante, Abanilla, Alcoi, Banyeres, Cocentaina, Crevillente, Ibi, Elda, Orihuela, Petrer, Sax y Villena son los lugares en los que han tenido lugar esos encuentros. Una recopilación de las comunicaciones, debates y conclusiones será un libro cuya edición se está preparando.

Hacer memoria, como ven, es reconocer el interés y el papel de este tema en las Fiestas, tratado con rigor y diálogo en todos estos años, como se puede adivinar, pero es también reconocer que desde el Congreso de Murcia las posturas se van distanciando y aunque la UNDEF ha pretendido siempre evitar esas distancias, esto no ha sido posible y las mismas siguen en pie. Del Congreso de Villena a la Asamblea de Busot hay mucho camino recorrido y mucha distancia generada.

2º VALORAR, este segundo paso es una tarea necesaria para poder abordar las situaciones nuevas y buscar las vías de salida a las cuestiones atascadas. ¿Porque están pasando estas cuestiones en la dimensión religiosa de la Fiesta? Una respuesta nos vendría desde la situación del hecho religioso en Occidente: El fenómeno de la secularización y el alejamiento de la Iglesia, Sin embargo, sin rechazar esas cuestiones, que son reales, a la hora de dirigirnos al mundo festero, también me parecen, esta vez, incompletas.

Creo que hay otras perspectivas para el análisis y, como primer dato de esta valoración, yo pretendo detenerme en algo que he citado al comienzo: La perspectiva inicial pasa por subrayar algo tan obvio como que las fiestas tienen lugar en el tiempo, que están sujetas a los vaivenes y sobre todo a cambios (pag. 1 de esta ponencia) y desde ahí introducir, un elemento de análisis que es el que viene definido por el término PARADIGMA.

La evolución social, el cuestionamiento al papel de lo religioso en nuestra vida cultural y social, y por lo tanto en nuestra fiesta, es distinto al de hace escasos años. Yo creo que utilizar el término paradigma, con lo que significa, como instrumento que nos ayude a entender lo que está pasando es más acertado. ¿Porque? Porque, el paradigma, en un sentido amplio se corresponde con algo que va a servir como modelo o ejemplo a seguir en una situación dada. Son las directrices de un grupo que establecen límites y que determinan cómo una persona debe actuar dentro de los límites. (9) y sin duda estamos en una sociedad cambiante, y además, no solo de ahora, los cambios en la en la sociedad y en la Fiesta se vienen dando desde hace ya años.

Yo creo, desde el primer paso, de memoria, que he dado, que son determinantes estos tres paradigmas: el moral, el histórico y el emergente.

No son estos tres que voy a describir los únicos Paradigmas en los que se mueve la Fiesta, ya que la Fiesta, entendida como término plural, que engloba a poblaciones distintas, no se rige por un solo paradigma, ni un solo factor, en muchas ocasiones depende de la época y del lugar,. Otro dato a tener en cuenta es que en la Fiesta, como en fiestas, todo va entremezclado, de hecho hay épocas en que un paradigma o un factor es más referencial que otro, pero la observación en cualquier lugar festero, nos dice que se encuentran presentes los tres y alguno más.

La Fiesta, como cualquier otra realidad humana tiende a identificarse y a hacer suyos los paradigmas por los que se rige, además de una manera muy intensa. Pensemos: ¿serían iguales las Fiestas de Moros y Cristianos, si en vez de surgir entre los siglos XVII y XIX, o antes, pero en época de influencia del Concilio de Trento, hubieran estado, como ahora bajo la influencia del Concilio Vaticano II y el Papa Francisco? ¿Serían iguales las posturas ante el Islam que tuvieron nuestros reinos cristianos de entonces que las de las sociedades europeas democráticas de ahora ante el fenómeno de la pacífica inmigración magrebí o del terrorismo yihadista?

Y en otro orden de cosas ¿No necesitan cuestiones de fondo, religioso, de carácter paradigmático, también las fiestas nuevas? ¿No debemos aportárselas con un bagaje expositivo y propositivo distinto a los factores tradicionales, que les quedan tan lejanos? Hace pocas semanas la ciudad de Cieza organizaba con la UNDEF una jornada para profundizar en el porqué las fiestas tenían que tener un patrón como tales fiestas de Moros y Cristianos, y es que Cieza acaba de empezar, y ya se hace preguntas de fondo, al hilo de la reglamentación UNDEF. Digamos que quiere saber de los paradigmas festeros, buscando como integrarse en ellos, desde su escasa tradición, pero con verdadero interés y sin dejar de ser ellos mismos.

Hagamos, antes de describir los paradigmas, una recopilación y recordemos, de nuevo lo del principio: EL EJE CENTRAL, DE ESTE CONGRESO, NO ES OTRO QUE ATENDER LAS TRANSFORMACIONES QUE EXPERIMENTAN LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS, y nos preguntamos: ¿Cuáles son las causas de esas transformaciones que parecen afectar debilitando el contenido religioso de la Fiesta?

EL PARADIGMA MORAL

Cuando nuestra actuales fiestas, empiezan a tomar forma a mediados del siglo XIX, lo que se impone es una herencia de pensamiento, que viene historicamente desde lejos, es un paradigma moral sobre quienes las pusieron en marcha en distintos lugares y le llamo moral, porque es un paradigma religioso, pero muy marcado por cuestiones de orden moral, y lo introducen desde un modelo de sociedad y de experiencia creyente y de interpretación de la historia similar, que interpreta la historia antigua con elementos actuales de ese siglo, y añade a esa fiesta cuestiones que son esenciales para ellos, y para todo ser humano de cualquier tiempo, aunque quizás hoy se plantee con otro tipo de referencias no tan explícitas: la victoria del bien sobre el mal ¿es posible? Todo indica que las fiestas que se ponen en marcha no se hacen partiendo de demasiados conocimientos históricos, ni el rigor histórico es su problema, ellos quieren poner de relieve que el elemento de respuesta a la pregunta clave es: en la victoria sobre los moros el bien triunfó sobre el mal, y esto es causa de regocijo y de fiesta. Este dato, y no el histórico, está detrás de la fundación de comparsas que ahora consideramos anacrónicas, pero que responden a la verdad que en ese momento consideraban esencial, y así, como nos recuerda Vañó (10), las comparsas de Garibaldinos de Sax, y de Zuavos de Bocairente, representan dos bandos de una guerra contemporánea, la de la unidad italiana. Pero estos bandos, enemigos en la realidad, estarán en el mismo bando en fiestas, el bando cristiano que es el bien, porque para los fundadores de cada una de esas comparsas, el bien lo representaban esos que ellos elegían. Y apoyándome en el artículo citado del profesor Rodriguez Becerra (11) me atrevo a especular que entre nosotros, en la zona levantina sucedieron cosa similares a las que él describe para América y Andalucía y quiero pensar, además, que la influencia de la figura romántica de los bandoleros andaluces estaba en el imaginario de nuestros antepasados, claramente como buenos, como bien que lucha contra el mal, con éxito tal que la comparsa de Contrabandista, o Andaluces, es una comparsa muy extendida. ¿Y porqué no pensar que quizás las luchas de los labradores de la segunda germanía, (12) estén detrás de una de las comparsas antiguas y también extendida la de los Maseros? Lo que se impone es un paradigma moral. No recuerdo a quien, pero leí en su día que las compañías de estudiantes que lucharon contra los franceses, es la razón de ser de la comparsa de dicho nombre, Estudiantes. Con lo cual, lo que a primera vista aparece como anacrónico en nuestra fiesta, en el fondo no lo es pues los criterios con que ellos se manejan no son los del rigor histórico, sino si realmente luchan contra el mal. Recordemos las embajadas de alianza entre Cristianos y Contrabandista. Una de sus manifestaciones más emblemáticas la tenemos en Caudete, que recoge en la representación de sus Episodios Caudetanos toda una narrativa espléndida en esta misma dirección. Como allí hay lugares como Busot y otros más, que también tienen embajadas de Alianza para defenderse de la llegada del invasor musulmán.

Posiblemente este tipo de argumento festero. Estaba también detrás de comparsas como los tercios de Flandes, o de las de Romanos, y de muchas otras, también hoy extinguidas que, en su mayoría no han desaparecido por ser anacrónicas, sino por motivos distintos. Fijémonos en las comparsas llamadas a “la antigua”, que son las soldadescas que sin cambiar el traje de su siglo, representan a cristianos de varios siglos anteriores, por ejemplo en el mismo Caudete, o en Sax, o sin ir tan lejos en el tiempo, recordemos incluso a comparsas tan recientes, de mediados del siglo XX como los Piratas, o los Zíngaros.

A esto, y no es menos importante, hay que unir la carencia de recursos económicos para aderezar trajes convincentes de la época rememorada. Esto pasaba también en otros lugares, como Andalucía. (13)

Es por todo esto que estamos diciendo lo que como anécdota, pero mucho más, contaba el profesor Gabino Ponce, de la Universidad de Alicante, y es que sabía de un lugar de Filipinas de mayoría musulmana, en que en sus fiestas quienes ganan son los moros, los cristianos, pierden. El modelo de paradigma es el mismo, varía la percepción de quien es el bien y quien el mal.

EL PARADIGMA HISTÓRICO

En determinado momento, ya de mediados el siglo XX, seguramente por la incorporación al mundo festero de personas con más nivel cultural que nuestros antepasados, y con más recursos económicos, se impone como criterio festero, y de manera abrumadora, otro paradigma, que consiste en partir de los hechos históricos con rigor, representar el acontecimiento histórico concreto, que necesariamente tiene que ver con la Reconquista y las luchas cristiano-moras de la Edad Media, incluso de la edad Moderna. Y se impone de tal manera que será algo que valide el que una fiesta sea conocida con esa denominación: de Moros y Cristianos. Los anacronismos en trajes, nombres o representaciones, se tratarán de hacer desaparecer, o corregir, o cuando no quede más remedio, aceptarlos con cierta resignación simpática, en beneficio de la verdad histórica que la fiesta está llamada a representar

El interés se pondrá en la verosimilitud de la escenificación de los hechos o de los ambientes. Algunos desfiles se igualarán en ambientación a obras de teatro o a ferias medievales. El rigor histórico de las vestimentas, incluso de la decoración de los lugares de diversión, será visto como un mérito.. Traer al presente los escudos y nombres de guerreros, de personajes de la época medieval, será un logro. Y traerá como consecuencia altamente positiva, el interés por la investigación histórica, la multiplicación de encuentros, conferencias, publicaciones, simposios, con esta intención. Un logro y una aportación a la cultura, por parte del mundo festero impagable.

Rescatar músicas con influencias morunas o vetero cristianas será una tarea para los compositores, el entrañable pasodoble, pasará a un lugar apropiado, pero a poder ser a un desfile no importante, pues lo que se impone son las marchas festeras cuyos sones ayudan a recrear el Medievo.

Como expresión y compromiso de esta tendencia, que devenirá paradigma, será el Congreso de Murcia de Mayo de 2002, como ya he dado a entender. En su proyecto de conclusiones, la 1ª propuesta comenzaba: “A los efectos de que la imagen pública que se transmite mediante los actos festeros se corresponda con la realidad histórica que conmemoramos, las Juntas Festeras deben estimular los valores esenciales de la Fiesta de Moros y Cristianos a través de la difusión de textos analizadores y exaltadores de la misma” y en la propuesta 4ª, decía: “La UNDEF, en comunión constante con las Juntas Festeras Locales, debe promover la utilización de denominaciones festeras adecuadas a la rememoración histórica que conmemoramos, reconociendo el valor de muchas de las actuales, incardinadas ya en el devenir de la Fiesta a través de los tiempos, pero intentando reconducir el proceso actual y futuro hacia denominaciones más adecuadas al tipo de fiesta que deseamos potenciar y dignificar”(confer,: Apuntes Fotocopiados)

“La imagen pública”, “La realidad histórica” “La rememoración histórica” serán terminologías que se han ido imponiendo a la terminología que proviene del paradigma moral y que hará que ambos se consideren como superior al otro, generando una “diferencia encubierta” entre quienes sustentan como más válido uno u otro de los dos paradigmas.

Se impondrá esta corriente de tal manera, que los elementos religiosos, presentes en ambos, se verán imbuidos también por esta influencia abrumadora, ya que en general, parecerá más importante recrear, que vivir la fiesta.

Creo que conviene recordar que la liturgia cristiana, no pretende recrear con imágenes o procesiones, u otros actos, momentos del pasado, pretende experimentar la Eucaristía y los demás sacramentos, que no son recreaciones históricas de momentos, narrados en los Evangelios u otros libros bíblicos. No, la liturgia cristiana es anamnesis, es decir, actualización, ahora, de aquello que se vivió, no es representación para mover el ánimo, es mucho más, es experiencia aquí y ahora de aquello. Lógicamente, con ese paradigma corre el peligro la liturgia, de resultar más espectacular, pero menos auténtica. Los valores cristianos, tan festeros, corren también el peligro de pasar a segundo plano. Es decir, puede haber actos religiosos muy solemnes y lucidos, pero no estar expresando el hecho religioso.

Pero creo que estos criterios, estas dimensiones históricas en las Fiestas, debemos contemplarlos en su complejidad. Las cosas no son tan fáciles como decirlas.

Qué duda cabe que la implantación del Paradigma histórico ha sido un logro grande para nuestras fiestas. Qué duda cabe que nos ha permitido identificarnos más con nuestro pasado y con nuestra propia identidad, sentirnos sanamente orgullosos de sabernos herederos de una historia genial y en tantos aspectos, bonita. Incluso nos ha permitido una lección ética, nos ha hecho representar para suspirar un mundo sin guerras, una voluntad de diálogo entre las culturas, una búsqueda interesada positivamente de lo bueno de aquellos a quienes veíamos como “malos”.

Y todo esto es lo que ha vuelto tan atractivas nuestras fiestas de Moros y Cristianos, y al decir atractivas no me refiero ahora al atractivo turístico, que es el tercer paradigma, y que es objeto en este Congreso de un tratamiento propio. Me refiero a que en la evolución de la conciencia y de la religiosidad, la lucha que el paradigma moral quiere actualizar encuentra mejor exponente en una representación como la que ahora acompaña a la fiesta gracias al paradigma histórico. Es quizás ese aspecto teatral el que hace verosímil el elemento tan necesario y capaz de aportar a la vida sentido y esperanza de que: el bien triunfa sobre el mal. Porque efectivamente triunfó, con contradicciones que ahora superamos con una actitud mucho más positiva que la de nuestros antepasados medievales y también de los más cercanos.

Esto llevará a muchas personas, aún no creyentes, a vincularse a una fiesta en la que sienten reconocidos sus anhelos, aunque no participen de una misma fe, y a un sentir como hermanos a aquellos que son distintos y no comparten nuestras creencias. Es lo que hará que podamos decir que la Fiesta es de todos. Y lo que hará que tengamos que cuidar de la dimensión religiosa de la misma porque sin ella, muchos logros de este paradigma, no hubieran sido posibles.

Pero vincular la Fiesta sólo a una rememoración histórica, dejando en segundo lugar todo lo demás, creo que es un error. Sin la dimensión religiosa, vivida y expresada, nuestra fiesta hubiera corrido un gran riesgo de terminar en un carnaval o en un acto teatral sin más, y sigue siendo un riesgo grande, de ahí mi calificativo de “error”. Como acertadamente señalaba Mansanet Ribes : º En la Fiesta de Moros y Cristianos estamos en una línea de valores que trascienden del mero divertimento, porque la función social de la Fiesta no se agota en la simple diversión, como pudiera hacerlo un carnaval, sino que por haber llegado a ser conmemoración, le recuerda al hombre hechos históricos en que se vieron envueltos sus antepasados en una lucha de siglos de la comunidad cristiana en defensa de la forma de vida, de una identidad, de la que somos herederos, sobre todo en las costas mediterráneas, donde además el triunfo moro-pirata hubiera supuesto la pérdida de la libertad. Ese es el mensaje moral que se lanza a la comunidad y al occidente cristiano al que pertenecemos…” (13)

En todo este avance del paradigma histórico para las Fiestas, no podemos menos de constatar que la predicación del Evangelio en los actos festeros ha servido de vehículo para mucho de lo que hoy nos hace sentirnos orgullosos. Se cuidan las Misas festeras y se cuida la liturgia como nunca, se interesa la figura del predicador a quienes en muchos lugares se le da un trato distinguido, composiciones “ad hoc”, búsqueda de difusión de las tradiciones patronales, etc…. Hoy sabemos mejor aquello S. Pablo de vencer de que el mal se vence a fuerza de bien. Incluso la visita a los geriátricos, el 0’7 al desarrollo, los obsequios a los necesitados, las ofrendas solidarias, las donaciones de sangre, las campañas navideñas, etc.… son algo que nacen en la dimensión religiosa y que con toda naturalidad se harán como propias, en ocasiones sin vincularlo a lo religioso porque lo religioso en la fiesta no se agota en los actos religiosos de la fiesta, como vamos a indicar a continuación.

Pero si que es cierto que ESTE PARADIGMA, QUE ES DE OTRO CUÑO DEL ANTERIOR, ES UNA DE LAS CAUSAS DEL DEBILITAMIENTO DE LO RELIGIOSO en estos momentos, por todo lo que conlleva al difuminarlo en representación, siendo mucho más que eso.

UN PARADIGMA EMERGENTE

Llamo así a la actual situación paradigmática. Se mantiene el paradigma moral, que ya no es el único, se instaura el paradigma histórico, con sus debilidades, pero hoy constatamos que algo nuevo se abre paso entre nosotros de difícil catalogación, oscilante entre: lo festivo, sin más, las reivindicaciones laicistas, la comercialización de aquello que rodea a las Fiestas y lo espectacular de la fiesta ofrecido (¿vendido?) al turismo.

Todas estas dimensiones, que aún no llegan a ser paradigma como tal, son algo presente de manera evidente y creo que todas ellas pueden ser objeto de diálogo y de actuaciones que permitan a la fiesta integrar lo mejor de cualquiera de ellas, ya que como los dos anteriores paradigmas, tiene sus aciertos, sus errores y sus amenazas.

La primera amenaza, es que aún no está definido del todo en una clara dirección, sigue siendo una realidad distinta de las anteriores, lo cual, en sí mismo, no es preocupante, pero con algún aspecto, cuanto menos, si preocupante

Una de esas dimensiones que es la que para mí más “amenaza” el desarrollo futuro de nuestra fiesta, es en la que quiero ahora detenerme porque es la que hace replantear la pregunta: ¿Hacia donde camina, hoy nuestra Fiesta, y su dimensión religiosa con ella, claro? Me refiero concretamente al tema comercial y turístico que ya va a ser objeto de un trato especial en este Congreso y con toda razón, pues es posiblemente uno de los elementos en los que nuestra fiesta más necesitada está de detenerse para poder atender su razón y razones. La del mundo comercial y turístico, y la de las Fiestas.

Yo apunto unas ideas sueltas que sugieran consecuencias de esa dimensión citada como comercial y turística, capaz de absorber el sentido último de las fiestas para convertirlo sólo en el sentido de algo que se puede rentabilizar en términos económicos, de algo a contemplar, de un espectáculo con el que obtener beneficios y de cómo esta situación puede convertir también los actos religiosos de la Fiesta en algo que hay que hacer para vendernos o para que nos vean, para estar en esa onda que se coloca la fiesta, si se sigue ese camino.

Posiblemente porque esta dimensión es en este momento uno de las más influyentes de nuestra Fiesta, yo me atrevo a señalar como una segunda causa y también consecuencia, de esa debilitación de lo religioso, de los actos religiosos.

Verán que separo lo religioso, de los actos religiosos. Voy a explicar porqué, aunque algo ya he apuntado en la anterior explicación del paradigma histórico.

Posiblemente los actos religiosos pueden funcionar incluso muy bien, pero, y aquí está la clave, al margen de lo que es un sentido religioso cristiano de la fiesta. Y es que como indicaba anteriormente, no todos los actos religiosos de nuestras fiestas son religiosos, en ocasiones los actos religiosos, son más espectáculo que experiencia creyente de aquello que hemos recibido de nuestros antepasados como gozo del triunfo de la solidaridad, de la cercanía, del compartir y de tantos otros valores citados, sobre todo el de la Trascendencia, que vividos en la verdad de sus expresiones, pueden llegar a ser más acto religioso, al conectarnos con Quien es esencial de verdad, que algunas manifestaciones que pasan por tal, pero que no mueven a esa dimensión nueva en lo religioso en la que se movió Jesús de Nazaret, cuya experiencia de vida, cuyas tomas de postura, cuyas manifestaciones sobre quien es Dios, padre-madre de todos, provocaron su muerte, a manos del mal, pero cuya resurrección celebramos, como victoria del bien. De ahí que lo religioso que se expresa en actos, deba ser la expresión de una fiesta que es encuentro con Dios, que es vida, que es expresión de valores., como señalan todos los actos festeros solidarios citados, que brotan de la fe. Y si ese acto religioso, no sirve para expresar eso, es un acto fallido, aunque sea muy espectacular.

Sin duda nuestras fiestas tienen suficiente encanto para ser contempladas, es más, el hecho mismo de ser algo que ocurre en la calle es porque en su raíz lleva la necesidad de ser vistos, de ser aplaudidos, de ser en definitiva valorados por los demás. Hay también en todo esto una sana necesidad de compartir experiencias y sensaciones positivas. Esto convierte a nuestras fiestas en espectáculo, y ese espectáculo necesita una comercialización, un trabajo para que eso sea posible. Tendremos que estar agradecidos a la Fiesta porque genera puestos de trabajo y ayuda a la estabilidad económica de muchas personas. No se puede estar contra eso sin caer en un cerrar el camino a la Fiesta. Y habrá que apoyar todo aquello que ayude a esa repercusión social positivo.

Pero la pregunta, una más, que yo creo que todos nos hemos de hacer es hasta que punto esta realización espectacular de nuestras fiestas se convierte en el fin último de las mismas. El peligro de ser mejor que las fiestas de otros lugares y de poder ostentar cualquier titulación turística, cualquier primera página o reconocimiento cultural nos lleve a poner el acento en aspectos que, aunque sean espectaculares, pueden ser irrelevantes. Si el paradigma que va a funcionar va ser conseguir todo eso al precio que sea, estamos corriendo un grave peligro de dejar de ser lo que somos y heredamos.

Es verdad que no es la única dimensión nueva que se abre paso entre nosotros. Es verdad que hay dimensiones, citadas anteriormente, de carácter laicista o celebrativo, que parecen poner en cuestión maneras, ya no sólo tradicionales, sino incluso sensatas, pues muchas maneras de celebrar la Fiesta pueden no llegar a serlo. Hay por lo tanto en nuestra Fiesta de hoy, actitudes a reconsiderar, posturas a ceder o simplemente a reconducir. Pero esto es algo que se puede y se debe hacer desde el diálogo. Y este complemento dialogante, capaz de acoger y escuchar, al que todos nos debemos de reconvertir, por el bien de nuestras fiestas, amenazadas de individualismo, cosificación o espectacularidad, simplemente comercial. Que ha llevado a muchos sectores empobrecidos de nuestra población a no poder a ser actores, protagonistas de la Fiesta, y si en otras épocas la el esfuerzo por hacer una fiesta respetuosa hizo proponer la desaparición de la efigie de Mahoma de nuestras fiestas, y si al mismo tiempo la incorporación de la mujer como igual, en todo lo referente a la Fiesta, ha sido un logro conseguido, yo quiero abogar aquí por abordar el reto de hacer una Fiesta que no separe más a los desfavorecidos socialmente, que no ponga barreras a quienes no gozan de situaciones económica dignas. Que nos empleemos todos en buscar caminos para la integración dignamente en la Fiesta a quienes menos pueden

3º PROPONER en un Congreso que quiere atender las transformaciones que
experimentan las Fiestas, es algo necesario, es pensar en futuro atendiendo a todo los visto, a esos paradigmas que están influyendo en la realidad actual de nuestra Fiesta para buscar elementos de salida a nuestras contradicciones y a nuestros riesgos de difuminar el sentido último y religioso de la Fiesta y procurar que estas propuestas sean algo más que una declaración de buenas intenciones, sino búsquedas de aquello en lo que convendría emplearnos, con capacidad para ver lo que los demás también proponen, sin pretender imponer ni siquiera en el orden dialéctico.

Es evidente que nuestra Fiesta, entre otras muchas cosas, es recreación y experiencia, y esto es algo que trasciende al pasado, no estamos hechos para estar mirando siempre hacia atrás, pues no seríamos experiencia del hoy, el pasado es de otros. Lo nuestro es la recreación para experimentar, y si percibimos que en el hoy aparecen elementos de difícil conjunción por posturas religiosas, o ante lo religioso, distintas e incluso encontradas, mantengamos lo que son unas certezas: la fiesta es de todos, pero para que todos podamos sentirnos responsables de una Fiesta que no podemos descafeinar, o la Fiesta no será de nadie. Aprendamos a escucharnos, apostemos por entendernos, y procuremos valorarnos sin prejuicios. Deberemos aceptar los paradigmas que hagan posible nuestra Fiesta, desde el respeto de unos y la acogida de otros.

Recordemos por lo tanto, que la Fiesta no es de todos a cualquier precio, sino al que seamos capaces de establecer. Eso lleva a posturas de REFLEXIÓN, DE DIÁLOGO, DE DISCERNIMIENTO, DE ACOGIDA Y DE BÚSQUEDA.

Todo esto me lleva a proponer cinco puntos basados en lo que los sacerdotes del grupo citado anteriormente en la referencia histórica, llegamos a proponer en nuestra última reunión en Orihuela, con vistas a este Congreso, y que son los siguientes, y con ellos termino esta ponencia:

1º Vigorizar lo religioso en la Fiesta, distanciándolo de la búsqueda de lo espectacular, y al mismo tiempo integrarlo en las referencias históricas y culturales en que la Fiesta se expresa, en revistas, audiovisuales y ciclos culturales.

2º Vivir la Fiesta, nuclearmente religiosa, entre festeros creyentes y no creyentes, encontrándonos en lo que es común.

3º Avanzar en un diálogo intercultural, entre festeros de distintas confesiones y de distintas maneras de entender el desarrollo de la Fiesta, para poder dar cabida a todos. Nada menos cristiano, menos religioso, que dejar a nadie fuera en los momentos celebrativos de una comunidad o población.

4º Expresar lo religioso de la fiesta en su relación con la experiencia humana que nos lleve a encontrar unidad en todos los actos de la Fiesta, especialmente en todo aquello que tenga carácter solidario y de atención a las realidades humanas más desfavorecidas.

5º Hacer más popular la participación en la fiesta, para que sea accesible a todos los sectores sociales.

Muchas gracias por su atención.

NOTAS

SALVADOR RODRIGUEZ BECERRA 1984, 03, 02 . “la Fiesta de Moros y Cristianos en Andalucía” Gaceta de antropología, “ El desarrollo de la fiesta en Andalucía gira en torno a la posesión de la imagen del patrón (Cristo, Virgen o Santo). Éste sale procesionalmente de la parroquia o ermita custodiado o portado por los «cristianos» que en el camino son sorprendidos por los «moros»; éstos tras una primera o posteriores intentonas se apoderan de la imagen, quedando bajo su custodia. Ésta suele depositarse en la ermita, el ayuntamiento o casa particular hasta el día siguiente en que los moros perderán la custodia del paso o trono, bien por la fuerza de las armas propias o con la ayuda de un ser sobrenatural. Los moros terminan por aceptar su inferioridad y «su error» hasta el punto que piden el bautismo”

JUAN ANTONIO REIG PLA. 1996 “la Religión en la Fiesta de Moros y Cristianos” La Religión en la Fiesta. Ed. UNDEF 2000

VICTORIO OLIVER DOMINGO. 1999. “Religión y Fiesta, hoy” La Religión en la Fiesta. Ed.. UNDEF 2000.
Como más adelante volveré a reseñar, esta es una cuestión que se señaló en le Congreso de Murcia, cuando en el momento de la apertura el presidente, Sr. Montes lanzó “el órdago de que nos preguntarramos, si ha llegado el momento de separar Religión y Fiesta” y en el mismo sentido volvió a preguntar, en el momento de la clausura, el Sr. Brisseis, tanto en un momento como en el otro el silencio fue la respuesta de la Asamblea.
El presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (Feeri), el imán de la mezquita La Unión de Málaga, Félix Herrero, exigió que se suspendan las tradicionales Fiestas de Moros y Cristianos que se celebran en Andalucía, Aragón y Comunidad Valenciana por la imagen que se da del pueblo musulmán y consideró que “no tienen cabida en la España democrática” .Herrero se preguntó qué reacción tendría la población de determinados pueblos si se celebrara la entrada de las tropas de Franco “y el consiguiente castigo que infringió a la población”.”No tienen cabida en la España democrática de hoy día”, declaró, y por ello reclamó que, “en aras de la buena convivencia”, se supriman estas actividades en los diferentes pueblos españoles. “A estas fiestas hay que aplicarles el mismo criterio y, con el fin de la buena convivencia, deben desaparecer”, subrayó.

Está preparándose la edición de un libro, a cargo de una Fundación de Bocairente, que recogerá el trabajo del grupo de todos estos años

I CONGRESO NACIONAL DE FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS 1974 “conclusiones definitivas” Ed. CAJA DE AHORROS PROVINCIAL 1976

REGLAMENTO DE ORDEN INTERNO DE LA UNDEF 2014

(1) Paradigma es un término de origen griego, “parádeigma”, que significa modelo, patrón, ejemplo. En un sentido amplio se corresponde con algo que va a servir como modelo o ejemplo a seguir en una situación dada. Son las directrices de un grupo que establecen límites y que determinan cómo una persona debe actuar dentro de los límites.
El término apareció por primera vez en Lingüística, en la teoría del signo lingüístico creado por Ferdinand de Saussure, en la que relacionaba el signo con el conjunto de elementos que constituyen el lenguaje.
El paradigma es el conjunto de elementos lingüísticos que pueden ocurrir en el mismo contexto o entorno. Los elementos son reemplazados por otros que van a ocupar la misma posición..
El estadounidense Thomas Samuel Kuhn (1922-1996), físico y filósofo de la ciencia, en su libro “La estructura de las revoluciones científicas” definió paradigma como los “logros científicos que generan modelos que, durante un período más o menos largo, y de modo más o menos explícito, orientan el desarrollo posterior de las investigaciones exclusivamente en la búsqueda de soluciones para los problemas planteados por estas”.

(2) FRANCISCO VAÑO.1974. “La religión y la fiesta de Moros y Cristianos” Congreso nacional de Fiestas de Moros y cristianos” Obra citada.Pags 101-141

(3) SALVADOR RODRIGUEZ BECERRA 1984, 03, 02 . “la Fiesta de Moros y Cristianos en Andalucía” Gaceta de antropología. “La modestia, e incluso la pobreza,características de estos núcleos serranos se advierte en el atuendo tanto del bando moro como del cristiano. Unas sábanas y toallas y alguna colcha de vivos colores constituye el disfraz de los moros; prendas de uniforme de los ejércitos regulares ya desechadas, y en algún caso prendas tradicionales y otras que imitan los uniformes medievales o de épocas posteriores, conforman el atavío de los cristianos. Las escopetas de caza y los arcabuces y algún sable arman a ambos grupos, que con disparos de salvas atruenan la fiesta.

(4) SEBASTIAN GARCIA MARTINEZ. 1991“Valencia bajo Carlos II” Edición, Ayuntamiento de Villena 1991

(5) MANSANET, JOSE LUIS. “Lo religioso en la fiesta de Moros y Cristianos”, José Luis MANSANET, Ribes. Pag. 98 ed UNDEF 2015.