El origen de los trajes festeros mas antiguos de las comparsas de Cristianos y Moros


José Fernando Domene Verdú. Asesor histórico de la UNDEF

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Al añadirse las embajadas y las guerrillas o alardos a las fiestas patronales en las que participaba la soldadesca disparando sus arcabuces en las nuevas localidades que empezaron a celebrar fiestas de moros y cristianos, una parte de la antigua compañía de arcabuceros o bien una de las dos compañías de arcabuceros que existían en algunas localidades, empezó a vestirse de moro para escenificar la batalla que en ellas se representa, batalla que se establece entre dos bandos antagónicos, los cristianos y los moros. Como consecuencia de ello, apareció una comparsa de moros que se enfrentara a los cristianos1.

La antigua compañía de arcabuceros que formaba la Milicia General del Reino, denominada comúnmente “soldadesca”, se convirtió en la comparsa de Cristianos, conservando elementos y características propias de la antigua milicia, como el traje civil de principios del siglo XIX, denominado en los documentos “traje del día” o “a la antigua española”, los cargos de capitán, alférez, sargento y cabo y, en algunas localidades como Villena, la posición en el último lugar en la procesión y luego en los demás desfiles para conservar el privilegio de desfilar delante de la de la Patrona2. La transformación de la antigua compañía de arcabuceros de la soldadesca en la comparsa de Cristianos se hace evidente comparando las características de ambas. En Caudete, por ejemplo, la comparsa La Antigua procedería directamente de la “Compañía de Milicia Capdetense con sus arcabuces” que se cita en las Actas de Consagración del Nuevo Santuario de la Santísima Virgen el 7 de septiembre de 1758 (Menargues, 2006, 144).

La nueva comparsa de Moros también adoptó la misma estructura y cargos, aunque utilizó un traje “a la turca”, que en algunas de estas localidades es muy similar al traje de los Mamelucos que acompañaban al ejército francés en la Guerra de la Independencia (con pantalón de color rojo) y puede tener su origen en ese momento histórico. Ese es el caso de las comparsas de Moros de Sax y de Beneixama, Moros Viejos de Villena y Moros Nous de Banyeres de Mariola, como se puede comprobar en el conocido cuadró de Goya Dos de mayo en Madrid (Martínez Martínez, 1992).

La comparsa de Cristianos siguió utilizando en algunas localidades el traje “a la antigua española” propio de las milicias del siglo XVII. En Villena, por ejemplo, el traje “a la antigua española” lo seguiría usando el Capitán de la comparsa de Cristianos y, a finales del siglo XIX, se recuperaría para toda la comparsa hasta que se sustituyó finalmente en 1964 por otro más historicista (Soler Ríos, 1993).

No obstante, en algunas localidades como Biar, también se utilizó el traje de la Milicia del siglo XVIII, con “casaca y sombrero de tres picos”, que usaban todavía el alférez y el sargento en 1838 según se dice en el artículo del Semanario Pintoresco Español que describe las fiestas de Biar de ese año: “La comparsa de árabes viste regularmente á la africana; la de cristianos usa del trage del dia, llevando por toda distincion un ramo de flores en el sombrero: el alferez y sargento visten casaca y sombrero de tres picos, distinguiéndose por vistosas bandas de seda, y el capitan se adorna con un magnífico trage á la antigua española” (N.B.S., 1839). El “ramo de flores en el sombrero” que se cita en este artículo lo llevan también los cristianos de las fiestas de localidades tan lejanas como Carchelejo (Jaén) y de Jaca (Huesca).

En Yecla, en las demás localidades de del Alto Vinalopó e incluso en el resto de España, ese traje “a la antigua española” se sustituyó a principios del siglo XIX por el traje civil de gala de entonces, que en Villena se cita como “el traje usual de los labradores” y en Biar como el “traje del día”. Este traje se ha conservado en la comparsa de La Antigua de Caudete, en la comparsa de Cristianos de Sax, en la Cofradía de la Purísima de Yecla3 y, hasta hace pocos años, en el traje de Los Espías de Biar. Consta de las siguientes prendas: bicornio negro en Caudete, Sax y Yecla, pero no en Biar, donde usan sombrero de copa; levita de color negro; camisa blanca; pajarita; calzón negro con medias calzas blancas en Caudete y Biar, pero en Sax y en Yecla lo sustituyeron por un pantalón largo también de color negro; y zapatos de color negro. En Sax, el bicornio está adornado con una gran pluma blanca y roja. También hay que considerar que se conservó en la filà Tomasinas de Alcoy y de Cocentaina hasta que se sustituyó por los actuales trajes más historicistas a mediados del siglo XX.

En el informe de 1868 del ayuntamiento de Villena, se documenta este cambio de indumentaria, ya que se dice que “por espacio de muchos años iban vestidos a la antigua española, pero desde principios de este siglo adoptaron el traje usual de los labradores”. Se trataba del traje de gala de los labradores4, que era el que lucían en los acontecimientos sociales más relevantes. Según se reglamentó en las ordenanzas de la villa de Sax de 1772, concretamente en la ordenanza 8ª y en la ordenanza 9ª, ese traje de gala de color negro era el que estaban obligados a usar “para asistir los que componen el ayuntamiento a las festividades de la Iglesia y Procesiones” (Vázquez, 2005, 194). Ese era, por tanto, el traje civil de gala que vestían las autoridades municipales y los cargos militares de capitán y alférez vestían en el siglo XVIII, estaba formado por casaca y sombrero de tres picos, y era de color negro, igual que el traje de las comparsas de Cristianos de Sax, de La Antigua de Caudete, de la Cofradía de Yecla y de los Espías de Biar.

En Castalla, se utilizaban los dos trajes de la soldadesca, el traje “a la antigua española” y el “traje del día”, en dos comparsas distintas de Cristianos. Este último, lo llevaba la antigua Cofradía del Rosario, y era similar al de los demás pueblos mencionados, “con traje oscuro y vivos encarnados, una cruz roja en el brazo izquierdo, y sombrero chambergo con el ala derecha doblada, a la que llevaban prendido un pequeño ramo de rosas como ofrenda a su patrona”. Hay que recordar que en Biar “la de cristianos usa del trage del dia, llevando por toda distincion un ramo de flores en el sombrero, según se relata en el Semanario Pintoresco Español del 5 de mayo de 1839. La Cofradía del Rosario pertenecía a la antigua soldadesca, lo mismo que la filà con “traje a la antigua española”. La primera, sería la cofradía de la antigua patrona de Castalla, y la segunda, la de la nueva patrona, la Virgen de la Soledad. Además, la efigie de Mahoma se colocaba en el castillo de embajadas y cerraba también el desfile de la entrada5. Es evidente la influencia del vecino pueblo de Biar donde, en 1838, los vecinos de Castalla luchaban contra los de Villena por llevarse a su pueblo los restos de la efigie, según se relata en el Semanario Pintoresco Español del año siguiente.

Este traje civil de gala de principios del siglo XIX se ha conservado también en las fiestas de moros y cristianos o en los alardes de armas de muchísimas localidades repartidas por toda la geografía española. Se puede ver, por ejemplo, en las fiestas de moros y cristianos de Carchelejo y de Campillo de Arenas, en la provincia de Jaén, o en las de Jaca, en el Alto Aragón, y en las tres localidades, tan alejadas entre sí, el sombrero está adornado con flores, tal y como se documenta en Biar en el Semanario Pintoresco Español de 1839 (N.B.S., 1839). Este ramo de flores del sombrero es el equivalente a las plumas del bicornio de los Cristianos de Sax y sería una forma de imitar las plumas del gorro militar de los capitanes generales de principios del siglo XIX. En los Alardes guipuzcoanos de Irún, Fuenterrabía y Antzuola, el General también utiliza este mismo traje, pero con bicorno, igual que en Sax, Caudete y Yecla. En Antzuola, el Alarde es una fiesta de moros y cristianos, ya que hay un personaje moro y una embajada.

Este traje de las comparsas de cristianos y del los alardes es diferente de los trajes militares de esa misma época, tanto del traje de los soldados como del traje de los generales y oficiales (vid. “Historia del uniforme”, en Historia de las Fuerzas Armadas, 1984, V, 65-144).

En Caudete y Biar, este traje consta todavía calzón negro y zapatos también negros, aunque en Yecla y en Sax el calzón se sustituyó a mediados del siglo XX por un pantalón largo actual. Los trajes militares del siglo XVIII y de principios del XIX llevaban calzón, pero siempre de color blanco, no negro como el de los trajes festeros. Con el calzón blanco militar, además, se usaban normalmente botas, no zapatos como en los trajes festeros. El calzón fue sustituido por el pantalón largo, denominado “de tipo inglés”, en 1800 en la Caballería, en 1812 en la Infantería y en 1816 en la Caballería de la Casa Real6. En el traje festero, sin embargo, el calzón fue sustituido por el pantalón largo en Yecla y en Sax a mediados del siglo XX y, por tanto, el pantalón largo actual de estas dos localidades no tiene nada que ver con el militar.

La chaqueta o guerrera militar, de color azul turquí y después de color negro, llevaba hombreras y el denominado “cuello de botella”, y era distinta de la levita del traje de las comparsas de cristianos, de la cofradía yeclana y de los alardes guipuzcoanos, que en realidad es una levita negra de origen civil. La levita era una prenda civil muy usada en el siglo XIX y, a partir del traje civil, se introdujo en el traje militar en 1833 como prenda de diario y de paseo y en el traje militar reglamentario en 1841, siendo de color azul turquí en de traje militar de gala. Fue la prenda que luego dio origen a la “guerrera” militar: “Se usó mucho la levita, que en 1833 era prenda de diario y de paseo, pero que resultaba muy cómoda para campaña. Ella es el origen de la ‘guerrera’.” (Historia de las Fuerzas Armadas, 1984, V, 96). La levita de los trajes festeros de las localidades mencionadas, de color negro igual que el calzón o los pantalones, no se parece a la levita militar y, por ello, las comparsas que la usan la tomarían de la levita civil.

Sin embargo, otras prendas del traje de cristiano de las localidades citadas sí que tienen un origen militar. Es el caso del bicornio o sombrero de dos picos y de las hombreras.

El bicornio negro o sombrero napoleónico sustituyó en 1802 al sombrero de tres picos en el ejército español. Era un bicornio sin galón y con un plumero rojo en el frente al lado izquierdo (Historia de las Fuerzas Armadas, 1984, V, 87). El bicornio militar duró poco tiempo, porque en 1812 fue sustituido por el chacó tronco-cónico típico de todo el siglo XIX. En el reinado de Fernando VII (1814-1833), sólo lo usaron los generales: “Los uniformes de los generales fueron prácticamente los mismos, usando bicornio con guarnición de pluma blanca los capitanes generales, negra los tenientes generales, y sin pluma los brigadieres” (Historia de las Fuerzas Armadas, 1984, V, 93). El traje napoleónico se ha conservado en la Caballería Ministerial de Cocentaina, que constituye por tanto la pervivencia de la soldadesca con el traje militar napoleónico, a lo que se añade la pervivencia de los caballitos de cartón que tienen su origen en les danses dels cavallets de Cataluña.

En la comparsa de La Antigua de Caudete, en la de Cristianos de Sax y en la Cofradía de Yecla (pero no en el traje de Los Espías de Biar), se le añadió al traje civil el bicornio negro o sombrero napoleónico del traje militar, que estuvo de moda en el ejército español a principios del siglo XIX, precisamente en la misma época en la que se empezó a usar el traje festero en la soldadesca en sustitución del traje “a la antigua española”. El bicornio con pluma blanca de la comparsa de Cristianos de Sax se añadió al traje de la comparsa por imitación del bicornio de los capitanes generales del ejército, que lo usaron durante el reinado de Fernando VII. Además del bicornio, también se le añadieron las hombreras en la comparsa de Cristianos de Sax. Todos los festeros de la comparsa de Moros de Sax también llevan una o dos plumas negras en el gorro o turbante y los capitanes de la comparsa llevan, además, una pluma blanca. Los festeros de la comparsa de Moros Viejos de Villena también llevan una pluma negra en el gorro. La influencia militar es evidente, ya que los capitanes de los Moros de Sax imitan a los capitanes generales de la época de Fernando VII y el resto de los festeros de la comparsa y los de la comparsa de Moros Viejos de Villena imitan a los tenientes generales de esa misma época.

En cambio, estos trajes festeros de la comparsa de Cristianos son similares al traje civil de gala que se usaba a principios del siglo XIX, especialmente por las autoridades municipales y por los cargos festeros de capitán, alférez y sargento. Al generalizarse a los miembros de las compañías de arcabuceros, se originó el traje que han conservado hasta hoy Los Espías de Biar y los Cristianos de Carchelejo y Campillo de Arenas (Jaén), de Jaca (Huesca) y de otras muchas localidades. Esto se puede comprobar si se compara este traje festero con el traje típico masculino de muchas localidades y, especialmente, de cualquier ciudad del Alto Vinalopó, como por ejemplo el traje típico masculino (sin la capa) de Villena, ciudad vecina a la vez de Biar, Caudete, Sax y Yecla. El calzón y las medias blancas del traje de villenero son muy similares a las del traje de La Antigua de Caudete y al de Los Espías de Biar, el sombrero es similar al de Biar y la chaqueta, sin abrochar, lo es a la levita de los trajes festeros de esas localidades. La levita es una prenda de origen civil algo posterior al traje de villenero, ya de la década de 1830, y por tanto se añadiría al traje festero sustituyendo a la antigua chaqueta. Tanto las autoridades municipales como los cargos militares de capitán y alférez vestían en el siglo XVIII el traje civil de gala, que estaba formado por casaca y sombrero de tres picos, era de color negro. Según se reglamentó en las ordenanzas de la villa de Sax de 1772, concretamente en la ordenanza 8ª y en la ordenanza 9ª, ese traje de gala negro era el que estaban obligados a usar “para asistir los que componen el ayuntamiento a las festividades de la Iglesia y Procesiones” (Vázquez, 2005, 194), como ya se ha señalado. Reformado a principios del siglo XIX según la nueva moda, se habría conservado en la comparsa de Cristianos de las localidades citadas.

Resumiendo, el traje festero de las localidades citadas es similar, excepto en la capa, al traje típico tradicional de esas localidades, que era el traje civil de gala del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Sin embargo, este traje civil recibió una fuerte influencia militar en la primera mitad del siglo XIX y, como consecuencia de ella, se complementó con algunas prendas de origen claramente militar como el bicornio con plumas blancas y las hombreras. En Caudete, Yecla, Sax y los alardes guipuzcoanos de Irún, Fuenterrabía y Antzuola, el sombrero negro se sustituyó por el bicornio negro, que se usó en el traje militar de principios del siglo XIX, concretamente entre 1802 y 1812 y, sólo por los generales, durante el reinado de Fernando VII. En Sax, ese bicornio negro lleva una pluma blanca y otra roja, igual que los capitanes generales de la primera mitad del siglo XIX. En otras localidades españolas (como Carchelejo, Campillo de Arenas, Jaca y antiguamente Biar), esas plumas del bicornio se imitaron con un ramo de flores. En Sax, la comparsa de cristianos también usa las hombreras típicas del traje militar de principios del siglo XIX.

Por lo tanto, tanto el traje de moro con pantalón bombacho típico de las fiestas de moros y cristianos (especialmente de color rojo) como el traje de cristiano de las localidades citadas7 tienen su origen a principios del siglo XIX, en la época de la Guerra de la Independencia y posiblemente que por influencia de este acontecimiento histórico. Estos trajes son similares a los que aparecen en el famoso cuadro de Goya Dos de mayo en Madrid, pintado en 1814 y referido a los acontecimientos 2 de mayo de 1808.

Se puede apreciar el detalle de los mamelucos a caballo que intervinieron con el ejército francés en la sublevación de los madrileños. El que aparece cayéndose del caballo lleva pantalón bombacho de color rojo, como el de las comparsas de Moros de Sax y Beneixama, Moros Viejos de Villena y Moros Nous de Banyeres de Mariola, como se puede comprobar en el conocido cuadró de Goya Dos de mayo en Madrid (Martínez Martínez, 1992). El que está encima del caballo lleva pantalón bombacho de color amarillo, como el de la filà La Llana de Alcoy y el de las comparsas de Moros Nuevos de Villena y Moros Nous de Biar. El chaleco de esas comparsas, sin embargo, no lo llevan los mamelucos del cuadro de Goya, sino que es similar al que se usaba en muchos países del norte de África.

En el mismo cuadro de Goya también aparece el traje de color negro de la comparsa de La Antigua de Caudete, de Cristianos de Sax y de otras localidades españolas y de los alardes de armas guipuzcoanos. Lo lleva uno de los ciudadanos madrileños que se sublevaron contra los franceses y, por tanto, no es un traje militar, sino civil de principios del siglo XIX. Los demás ciudadanos sublevados llevan el traje propio del siglo XVIII.

Quien lleva el traje de jefe militar de la época es el jinete francés a caballo que aparece detrás del ciudadano madrileño antes citado. Como se puede observar, es idéntico al traje militar de Simón Bolívar que aparece en su retrato.

Tanto la comparsa de Cristianos como la de moros siguieron utilizando también la bandera de las antiguas milicias, que era la bandera de los Austrias con la cruz de San Andrés de color rojo sobre fondo blanco. Esta bandera se ha conservado en la comparsa La Antigua de Caudete y en las comparsas de Cristianos de Sax y Beneixama. En esta última localidad, la comparsa de Cristianos compartía antiguamente la bandera con la comparsa de Moros en años alternos. En Petrer, también consta que se utilizó esa misma bandera.

En el desarrollo de las fiestas valencianas, que las diferenció de las andaluzas y del resto de la Península en el siglo XIX, destacó la aparición de nuevas comparsas que añadieron a las dos primitivas. En Alcoy, el desarrollo de las comparsas fue diferente del que luego experimentará en las demás localidades. Las dos comparsas primigenias, la de Moros y la de Cristianos, se dividieron en Alcoy en distintas escuadras o filàes a finales del siglo XVIII o a principios del XIX, tomando como denominación propia el nombre de alguno de sus fundadores (Domingo Miques, Chano, Antonio Cordón, por ejemplo), del color del traje (Verdes, Magenta, por ejemplo) o de otras características de la filà (Ligeros, por ejemplo). Después, las filàes alcoyanas de cada uno de los dos bandos se independizaron, aunque conservaron los cargos comunes para cada uno de los dos bandos (capitán, alférez y sargento). La denominación de filà aparece citada por primera vez en 1804 en la “filà de las capas coloradas”. En el siglo XIX, se utilizaron también los términos compañía en 1804, filada en 1829 y comparsa en 1825, 18398 y, de forma exclusiva, en el reglamento festero de 1888. “El reglamento festero de 1888 (y quizás también el extraviado de 1883), es el primero que usa con carácter exclusivo los términos ‘Comparsa’ (en mayúscula) sustituyendo a filada, y Jefe o presidente en lugar de primer trueno” (Mansanet, 1981, 92-93).

Algunas de las filàes alcoyanas, denominadas caballerías, utilizaron caballitos de cartón hasta que en 1927 se convirtieron en filàes como las demás. En Alcoy, había en 1862 cuatro caballerías moras (Árabes, Palestinos, Marruecos y Africanos) y tres caballerías cristianas (Húsares, Lanceros y Austriacos) (Mansanet, 1981, 94-97). Su origen hay que buscarlo en los cavallets de cartó tan extendidos en Catalunya y que tras la reconquista se extendieron al Reino de Valencia, citándose en la fiesta del Corpus de esa ciudad. A su vez, estos cavallets de cartó proceden del antiguo Ball de Cavallets catalán, que luego se convirtió en el Ball de Moros y Cristians (Salvá, 1958, 41-44).

A diferencia de Alcoy, en las demás localidades aparecieron nuevas comparsas con sus propios cargos cada una de ellas, y por eso no se denominaron filàes, sino “compañías” o “comparsas”. En el bando moro, la segunda comparsa en aparecer recibió normalmente la denominación de Moros Nuevos o Moros Nous, y la antigua comparsa de Moros pasó entonces a denominarse de Moros Viejos o Moros Vells. Así, por ejemplo, en Castalla desfiló por primera vez en 1858 la comparsa de Moros Nuevos, que luego se denominó Moros Nuevos Amarillos, atendiendo al color de los pantalones, y finalmente Moros Grocs. En Biar, se fundó en 1858 y desfiló por primera vez en 1859 una segunda comparsa de moros, la comparsa de Moros Jóvenes, que luego se llamó de Moros Nuevos o Moros Nous. Esta nueva comparsa apareció por imitación de la filà Cordón de Alcoy (al igual que la Filà de la Manta Roja de Cocentaina), según se deduce del parecido del traje. Inicialmente, llevaba el pantalón de color verde hasta que se sustituyó por el amarillo actual en 1921 (posiblemente por influencia de la comparsa homónima de Villena).

Lo mismo ocurrió en Villena, donde la antigua comparsa de Moros aparece con este nombre en 1849, 1857, 1863 y 1868, aunque la comparsa de Moros Nuevos de esta ciudad surgió en una fecha desconocida por imitación de la filà La Llana de Alcoy, a juzgar por el parecido del traje. En las fotografías más antiguas, de finales del siglo XIX, aparece con los pantalones amarillos, con algunos festeros con pantalones verdes atribuibles a la influencia de la comparsa homónima de Biar.

Este fenómeno fue general en al Alto Vinalopó, ya que la segunda comparsa de moros que se creó se denominó Moros Nuevos en Biar, Villena, Banyeres de Mariola, y Castalla (donde recibió después el nombre popular de Moros Grocs por el color amarillo de los pantalones). A partir de entonces, la antigua comparsa de Moros de las diversas localidades pasó a denominarse Moros Viejos o Moros Vells y siguió encargándose de llevar a La Mahoma en las localidades donde ésta existía, excepto en Castalla, donde perdió el turno al dejar de desfilar en 1927 y su puesto en los desfiles lo ocupó la comparsa de Moros Grocs, al igual que el privilegio de llevar La Mahoma. De esta manera, en Catalla existían seis comparsas a finales del siglo XIX (citadas en 1885 y 1892), tres del bando moro (Moros Viejos, Moros Nuevos Amarillos y Nuevos Moros o Moros Novísimos) y otras tres del cristiano (Marinos, Rosario y Cristianos). Es curioso que la tercera comparsa del bando moro en aparecer también se llamo de Moros Nuevos, pero para distinguirse de la segunda, a esta última se le añadió la alusión al color amarillo del pantalón (Moros Nuevos Amarillos) y a la tercera, se le llamo de Nuevos Moros o de Moros Novísimos. La de Moros Nuevos Amarillos pasó a denominarse después simplemente de Moros Amarillos, que en valenciano es Moros Grocs, su actual denominación. En el bando cristiano, la de Cristianos conservaba todavía el traje “a la antigua española” en 1885 y la segunda comparsa en aparecer fue la Compañía del Rosario, en homenaje a la Virgen del Rosario. El proceso fue el mismo que en las demás localidades de la comarca, pero mucho más tardío. En Petrer, el fenómeno ha sido moderno y a quienes se les llamó popularmente Moros Nuevos fue a los Moros Marroquíes, que aparecieron en 1950. En Petrer, por tanto, la segunda comparsa del bando moro en aparecer también se llamó Moros Nuevos, pero no se fundó hasta 1949 y desfiló por primera vez en 1951. Hasta entonces, sólo existió una comparsa en el bando moro, que se denominó Moros hasta que la aparición de la de Moros Nuevos hizo que esa antigua comparsa de Moros se empezara a denominar Moros Viejos. De forma oficial, a los Moros Marroquíes no se les llamó Moros Nuevos hasta 1982.

En el bando cristiano, la segunda comparsa en aparecer en la mayoría de las localidades a mediados del siglo XIX fue la de Romanos. En Alcoy, ya existía en 1839, en Villena en 1857, e igualmente apareció en Biar, Monforte, Elda y en otras poblaciones. En Biar es desde el siglo XIX la comparsa más antigua y la segunda comparsa del bando cristiano, la de Templarios o Blanquets, apareció en 1874 con un traje similar a la más antigua comparsa de Romanos o Blanquets. En Petrer, sólo dos comparsas, Moros y Romanos, fueron a la estación de Elda a recibir a la reina Isabel II en 1858 con motivo de la inauguración de la línea Madrid-Alicante. En Caudete, la segunda comparsa del bando cristiano fue la de Guerreros, que está citada en 1923 aunque aparecería probablemente en 1880. Aparecieron también en época muy antigua otras comparsas muy curiosas como, por ejemplo, la filà Capellanes, que ya existía en Alcoy desde 1840.

Tanto las comparsas de Moros como las de Cristianos de todas las localidades recibieron una fuerte influencia de los gastadores militares a partir de 1760 o 1768 (Arnedo, 1992, 2003), en que se promulgaron las Ordenanzas Militares de Carlos III. Esta influencia explica perfectamente algunos elementos que se utilizan en el traje de las comparsas de algunas localidades con fiestas más antiguas, como son las barbas (en 1760/1768), las manoplas (en 1818/1828), la mochila con manta enrollada (en 1818/1828), el pico, hacha o serrucho (en 1760/1768) y el delantal o mandil (en 1760/1768) en el traje de las comparsas que aparecieron antes de la década de 1870, puesto que en las ordenanzas militares de 1871 se eliminaron todos estos elementos. Es más, los cambios que se fueron produciendo en la indumentaria de los gastadores militares en las sucesivas ordenanzas militares que se promulgaron en el siglo XIX (1818, 1828, 1857, 1871) repercutieron de forma clara y evidente en los elementos de
los trajes festeros de las comparsas más antiguas, en los que también se hicieron esos mismos cambios9.

Este paralelismo entre los gastadores militares y las comparsas en la indumentaria es patente sobre todo en el elemento más llamativo de todos, que es sin duda el delantal o mandil de cuero. En el ejército, hasta 1818 o 1828 el delantal o mandil usado por los gastadores militares fue de color marrón (tipo 1), que con el uso se hacía negro, y desde esa fecha hasta su desaparición en 1871 fue de color blanco (tipo 2), que con el uso se convertía en amarillo (Arnedo, 1992, 2003).
Lo mismo ocurrió en las comparsas, que reflejan perfectamente estas modificaciones en el color del delantal, así como las modificaciones en las demás prendas del traje. Otros elementos en los que se refleja esta influencia de las escuadras de gastadores son el pico, el hacha o la pala como arma, cogida con la mano derecha y sobre el hombro derecho, el serrucho del cabo y la mochila, que tiene su origen en el Cuerpo de Ingenieros. En las comparsas más modernas y en el ejército actual, el arma se lleva cogida con la mano izquierda y sobre el hombro izquierdo).

Estos elementos de las escuadras de gastadores se han conservado en las comparsas más antiguas de Alcoy, Villena, Beneixama y Bocairent, al igual que en las compañías de Hacheros de los Alardes de Irún y Fuenterrabía. En las comparsas más antiguas de estas localidades y en las compañías de Hacheros de Irún y Fuenterrabía se han conservado los elementos del tipo 1 de las escuadras de gastadores militares (con delantal marrón o negro) y, en las de Marruecos de Villena y Zuavos de Bocairent se han conservado los elementos del tipo 1 (con delantal blanco los Zuavos de Bocairent y amarillo los Marruecos de Villena). En Bocairent, se utiliza el mandil de color marron (tipo 1), que llevan tanto los moros como los mosqueteros, y el de color blanco (tipo 2), que sólo lo lleva la comparsa de Zuavos. En Villena, también se utilizan los dos tipos de mandil. El tipo 1 que llevan las dos comparsas más antiguas, los Moros Viejos (de color marrón) y los Moros Nuevos (de color negro). El tipo 2 (de color amarillo) lo lleva el bloque de mochilas del Bando Marroquí. Las mochilas con la manta enrollada sólo se utilizan actualmente en las comparsas más antiguas del bando moro de Villena y Bocairent. En otras localidades, como Banyeres de Mariola y Biar, también se ha conservado la escuadra de gastadores. En Banyeres de Mariola, la escuadra de gastadores de la comparsa de Moros Vells desfila a pasodoble y con manta enrollada y, la de la comparsa de Moros Nous, con delantal, guantes blancos y manta enrollada. En Biar, las escuadras de gastadores de las comparsas de Moros Vells y Moros Nous desfilan con manta al hombro. En las comparsas de Beneixama, la influencia militar es más evidente, hasta el punto de que los fajines militares se añadieron a la banda como distintivo del cargo de capitán cristiano y del cargo de alférez. Hasta la década de 1960, en que empezaron a vestir trajes especiales, el capitán y el alférez llevaban banda cruzada en el pecho y el capitán cristiano llevaba además fajín rojo. El sargento lleva el banderín de la comparsa y encabeza todos los desplazamientos de la misma durante los días de fiesta.

NOTAS AL PIÉ DE PÁGINA:

1.- Las comparsas utilizaron los arcabuces como arma tanto en las embajadas como en las procesiones porque el arcabuz era el arma que utilizaba la soldadesca en la fiesta religiosa desde el siglo XVI. Como se ve, también en esto las comparsas fueron una continuación de las antiguas compañías de arcabuceros que formaban la Milicia, después denominada soldadesca.

2.- Villena es la única localidad en la que desfila primero el bando moro y después el cristiano en el desfile de la entrada. Ello es debido a que en la entrada las comparsas van en el mismo orden que en la procesión general, en la que la comparsa de cristianos empezó a desfilar derrando el desfile e inmediatamente delante de la Virgen por el privilegio de ir acompañando a la Patrona al ser la comparsa más antigua y la heredera directa de la compañía de arcabuceros o soldadesca que tenía esa misma función durante los siglos XVII y XVIII. En Bocairent, es la comparsa de Mosqueteros, la más antigua, la que mantiene ese privilegio de desfilar inmediatamente delante de San Blas, y por eso desfila cerrando la entrada, en último lugar, y detrás del bando moro. Las demás explicaciones que se han dado a este hecho carecen de fundamento.

3.- La Cofradía de la Purísima de Yecla es la continuación de la antigua comparsa de cristianos de Yecla, ya que las fiestas de esa localidad eran de moros y cristianos en el siglo XVIII, concretamente hasta 1786 en que se pudo volver a disparar después de la prohibición de 1771. La fiesta se reanudó, pero suprimiendo la comparsa de Moros y las embajadas.

4.- Los labradores eran en la Edad Moderna los propietarios o arrendatarios agrícolas que no eran nobles y, por tanto, no eran hidalgos o caballeros y no pertenecían a la baja nobleza local. Por lo tanto, los labradores eran villanos, aunque había más pobres y más ricos, según sus propiedades o el terreno que cultivaban en régimen de arrendamiento. Los más ricos de las ciudades se equiparaban a la baja nobleza local en cuanto a su nivel económico. Sin embargo, a diferencia de los hidalgos y los caballeros, pagaban impuestos y no podían tener cargos municipales ni pertenecer al concejo cuando se establecieron los concejos cerrados en el siglo XVII. Se diferenciaban de los jornaleros en que éstos no tenían propiedades, ni en pleno dominio ni en usufructo, y trabajaban en las faenas agrícolas a cambio de un salario o jornal.

5.- Vicente Zacarés y Urrios cita las comparsas de Castalla en su Descripción de las fiestas religiosas y populares que la Villa de Castalla ha dedicado a su Patrona la Virgen de la Soledad en los días 7, 8, 9 y 10 de noviembre de 1885: “…a continuación venía el de los cristianos en correcta formación, compuesta de tres agrupaciones, que denominan filadas, con sus variados y lujosos trajes, una marinera, otra con trajes a la antigua española, y otra de los inscritos en la Cofradía del Rosario, con traje oscuro y vivos encarnados, una cruz roja en el brazo izquierdo, y sombrero chambergo con el ala derecha doblada, a la que llevaban prendido un pequeño ramo de rosas como ofrenda a su patrona. En igual orden seguían los moros con sus bonitos y vistosos trajes, y que por la diversidad en su forma, puede decirse formaban otras tres filadas, llevando unos y otros sus correspondientes banderas. Cerraba la comitiva la grotesca figura de Mahoma, que mide doce palmos de altura, llevada derecha en un carruaje, cuyo rostro ennegrecido y mal cuidado representa perfectamente el tipo árabe, produciendo no poca hilaridad en la apiñada muchedumbre que cubría la carrera, los extraños movimientos de su boca y cabeza, y la manera desaliñada con que iba blandiendo su alfanje”.

6.- El pantalón largo es de procedencia inglesa y se empezó a utilizar en el ejército español en 1812, en plena Guerra de la Independencia. Ello fue debido a que en 1812 se decretó para la Infantería un nuevo uniforme copiado del inglés y distinto a todos los anteriores (Historia de las Fuerzas Armadas, 1984, V, 90). El pantalón largo se empezó a usar en la misma época por la población civil, y de ese uso civil procede el traje festero de las localidades mencionadas, si bien el antiguo calzón se sustituyó por el pantalón actual a mediados del siglo XX.

7.- Es decir, el traje de cristiano de Sax, de La Antigua de Caudete, de Los Espías de Biar y de otras
localidades españolas como Carchelejo y Campillo de Arenas (Jaén) o Jaca (Huesca), así como el traje de los alardes de otras localidades españolas como Yecla y las localidades guipuzcoanas de Irún, Fuenterrabía y Antzuola.

8.- En 1839, ya existían en Alcoy las filàes Llana, Sultanes (luego llamada Judíos), Domingo Miques, Chano, Verdes (comparsa o hilada de Seda Verde) y Cordón, en el bando moro, y Andaluces, Asturianos, y Cides en el bando cristiano. Más tarde, aparecieron las filàes de Maseros en 1842, Magenta en 1866, entre otras. Exitían también otras comparsas que luego desaparecieron o se transformaron. Ya existían en 1839 los Capellanes, Tomasinas Viejas, Caballería del Peaco, Somatenes, Romanos, en el bando Cristiano, y las filàes de Cuan, 6ª de la Llana o de Carceler (su nombre procede de su fundador, Juan, que era alcaide de las cárceles) y Tapiadores. Más tarde aparecieron en el bando Cristiano las filàes de la Antigua Española (1841), Mosqueteros (1853), Marineros (1855) y 2ª de Marineros (1858), 2ª de Tomasinas o Tomasinas Nuevas (1858), Estudiantes (1850-1915), Antigua Aragonesa (ya existía en 1859), Caballería de Sequetes (después de 1876), Navarros (1870), Vizcaínos (1871), Garibaldinos (1872), Ángeles (después de 1876), Estudiantina Española o Estudiantes Nuevos (1882-1889), Cazadores (ya existía en 1903), Voluntarios Catalanes (1897-1903), Salomonistas (1906-1911), Campeadores (1908-1911), Escuadrón de San Jorge (1910-1922) y Visigodos (1924-1941). En el bando moro, aparecieron las filàes de Moros (1842), Beduinos (1865), Bequetes (1869), Moros Elegantes (1873-1882), Turcos (1888-1905), Caballería Realistas (1886), Rifeños (1876), Granadinos (1900-1921) y Almohades (1902-1906) (Valor, 1995, 40-121).

9.- Los gastadores militares han ido evolucionando a través de la historia y se pueden distinguir dos tipos (Arnedo, 2004, 44-51). El gastador antiguo, hasta 1760 o 1768, tenía la función de abrir paso en campaña haciendo caminos, talando árboles y construyendo puentes y trincheras. Los útiles necesarios para ello (picos, palas, hachas, serruchos, material de obra, principalmente) y el delantal o mandil, que evitaba que los uniformes se deteriorasen, eran sus complementos más característicos. Sus sucesores militares son los zapadores. El gastador moderno, apareció en 1760 o 1768 para participar en los desfiles. Fue instituido en el art. 6 de la R. I. de diciembre de 1760 y apareció definitivamente por el art. 5, tit. 1, tratado 1 de la ordenanza de 1768. La escuadra de gastadores la formaban 6 soldados y 1 cabo de gastadores por cada regimiento o batallón independiente y tenía la función de abrir paso en los desfiles, desfilando los primeros y “abriendo calle”. El gastador moderno utilizó los mismos útiles del gastador antiguo (pico, hacha, pala y serrucho), además del delantal o mandil, barba postiza, manoplas, entre otros. Tuvo una evolución en sus prendas, útiles y elementos característicos desde su origen hasta la actualidad en la que se pueden distinguir 4 tipos distintos:
– Tipo 1. Modelo 1760-1818: Mandil de cuero color crudo (marrón claro, que con el tiempo se oscurecía), útiles grandes (pico, hacha y pala) cogidos con la mano derecha y sobre el hombro derecho, fusil terciado a la espalda y colgado del portafusil. No llevan manoplas, barba ni mochila. El útil reglamentario del Cabo Gastador es el serrucho.
– Tipo 2. Modelo 1818-1871: Mandil de ante o cuero color blanco (que con el tiempo se oscurecía), útiles grandes (pico, hacha y pala) cogidos con la mano derecha y sobre el hombro derecho, fusil terciado a la espalda y colgado del portafusil, manoplas de ante o cuero blancas, barba grande o “crecida”, tanto natural como postiza. No llevan mochila. El útil reglamentario del Cabo Gastador es el serrucho. En 1828 se hizo obligatorio este modelo de Gastador.
– Tipo 3. Modelo 1871-: Fusil sobre el hombro derecho, útiles más pequeños a la espalda y en bandolera y emblema de Gastador en el brazo. No llevan mandil, manoplas, barba ni mochila. Después evoluciona al modelo actual de Gastador para Desfile, caracterizado por el fusil sobre el hombro izquierdo, manoplas y útil pequeño a la espalda en bandolera. El útil reglamentario del Cabo Gastador es el serrucho, pero más tarde es sustituido por el sable. Este modelo de Gastador apareció en 1858 y se hizo obligatorio en 1871.
– Tipo 4. Modelo del Cuerpo de Ingenieros: Delantal de cuero blanco (hasta 1857), manoplas y mochila. Tenían tres formas reglamentarias de llevar los útiles (en la mano, a la espalda o en la mochila).

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