Día de la Misericordia


Aleluya, Fulla parroquial nº 2070

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Nunca el día de la Misericordia había sido vivido con la presencia del Sr. Arzobispo, el Padre y Pastor de esta iglesia.

Tal como estaba programado el Sr. Arzobispo llegó a la plaza mayor, a las 11’40, saludando a los miembros del Consejo de Pastoral. En la escalinata del templo saludó también personalmente a cada uno de los monaguillos, grupo muy nutrido.

A la entrada del templo, el P. Fernando le dio a besar el “lignum crucis”, y se signó y aspergió con agua bendita a los presentes. A los sones de órgano y trompeta entró en el templo, repleto de fieles, y se dirigió a la Capilla de la Comunión, orando ante el sagrario.

En el salón de la sacristía saludó a las autoridades que asistieron a la celebración.

Al inicio de la celebración el Sr. Cura le dio la bienvenida en nombre de la comunidad presentándola en su ser e historia. Estaba presente toda la comunidad en su variedad y diversidad.

La celebración tuvo dos momentos significativos la profesión de fe, ante el obispo, y el momento de la misión de ser testigos de la fe a un muy nutrido grupo de familias, entregándoles un icono de la Sagrada Familia.

En esta ocasión participaron, siendo parte importante de la celebración, la Coral Mariola, la Escuela Coral de la Fundació Ribera, y el Grupo de Salmistas.
Esta celebración era el acto central de nuestra parroquia en el Año de la Fe. Y que mejor y más significativo que presidiera el Sr. Arzobispo, nuestro Pastor, y que ante él profesáramos nuestra fe, y de sus manos recibieran la misión de ser testigos de la fe los matrimonios, en su familia. Y precisamente el día de la parroquia, segundo domingo de septiembre, este año día 8, el día propio, la Natividad de nuestra Señora.

Todas las instituciones y asociaciones de nuestra comunidad estuvieron presentes. Fue una verdadera fiesta parroquial.

Concluida la celebración, “a la eixida de misa”, actuaron el Grup de Danses Aires de Mariola” y …; tal como se hacía antaño, en las grandes fiestas. Y lo hicieron con tres bailes nuestros, el fandango, el bolero y la jota de Banyeres.

Para todos, con motivo de la fiesta, y para que todos pudieran saludar y hablar con el Sr. Arzobispo, tuvo lugar un vino de honor en el jardín de la Fundación Valor, donde se le entrego al Sr. Arzobispo un gran icono de S. Jorge.

El Sr. Arzobispo y los representantes de las instituciones parroquiales tuvieron una comida de hermandad en la Masía de Ull de Canals. Regresando a Valencia a media tarde.
Fue, una verdadera “jornada parroquial” que desbordó todas las previsiones tanto en la asistencia a la celebración de la misa, como al vino de honor y a la comida de hermandad.

Una fiesta de la comunidad creyente.