Traslaciones de reliquias de San Jorge, templos y monasterios enriquecidos con ellas


Antonio Belda Martínez.

Traducción del autor. Del fragmento de S. Gregorio Megalomartyre, pág. 114. Acta Sanctorum, Tomus II, Venetiis, MDCCXLII, Apdo. Baptistam Albrizzi.
Pablo Museia, canónigo de Palermo, investigó constantemente los lugares que se glorían de su patrocinio y de sus reliquias. Quiso de ese modo aumentar el honor el megalomartir san Jorge.
Entregó a Lorenzo Finicchiava, sacerdote bolandista, el total de sus investigaciones que no pasan del siglo séptimo, para editar un libro. Fue publicado en 1658.
Con ánimo de completar tan honroso trabajo se han añadido las siguientes investigaciones.
San Wandresigilo edifica el monasterio de Fontanela en Normandía. El Cronicón de su historia llega hasta la mitad del siglo once. En el segundo tomo enumera la serie de los abades. El decimocuarto fue san Austrulfo; gobernó desde el 747 hasta el 14 de septiembre de 753.
El autor de la crónica dice que fue visto un milagro grande por los vecinos de Cavionalensi, siendo conde Rihvoino. Vislumbran como un faro pequeño en medio del mar, a mercede de las aguas, junto a Portus-ballii. Ven que las olas lo acercan a la playa apoco a poco. Crece la admiración de los circunstantes. Desean ver qué cosa sea. El conde, los religiosos y sacerdotes están admirados. Se acercan y ven. Descubren que una torrecilla reforzada con hierro tiene en su interior un bellísimo códice de los Evangelios, escritos magníficamente, con letras romanas, de vitela limpia y confección elegante. Juan al códice encuentra en una caja. La abren y hallan una parte del maxilar precioso del bienaventurado Jorge, además de varias reliquias de santos y de la Cruz del Señor. Todo ello lacrado con sus sellos y auténticas (documentos acreditativos) correspondientes.
Se proclama un ayuno para la deliberación de lo que ha de hacerse con lo hallado. Al acabar el ayuno colocan el hallazgo en un carro tirado por dos vacas, dejadas a su arbitrio y sin dirección humana. Llegan a Brucio. Allí edifican una basílica al santo, otra a la bienaventurada Virgen María y otra a la Santa Cruz.

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