El culto a San Jorge mártir en Alemania y Francia a comienzos del año 500


Antonio Belda

Venancio Fortunato, nació en Cenada (la actual Valdobiadene), en el Treviso (Italia) en el año 530/40. Muere en el 600/10. Es un poeta célebre, autor de bellísimos himnos que la liturgia católica reza desde siglos. Peregrina a Tours, en cumplimiento de un voto, a la tumba de san Martín obispo por la curación de una oftalmia obtenida por su mediación.
Se dirige a su destino dando un rodeo enorme: lo hallamos en Inn, en Maguncia, en Tréveris… A su paso deja la huella de unas dotes poéticas en poemas dedicados a los obispos de estas ciudades y a los santos.
En Maguncia (Alemania), su obispo Sidonio, construye una basílica en honor de san Jorge. El poeta canta así:

“Martyris egregii polens micat aula
Georgi,
cijus in hunc mundum spargitur
altus honos.
Carcere, cede, fame, vinclis, site,
frigore, flammis,
confessus Christum duxit in
astra caput
qui virtute potens, Orientis in
axe sepultus,
ecce sub Occiduo cardine
praebet opem…
Condidit antistes Sidonius ista
decenter,
proficient animae quae nova
templa suae”.

“Reluce la rica basílica de Jorge mártir egregio, de él en este mundo se esparce un honor sublime. Por la cárcel, los azotes, el hambre, las cadenas, la sed, el frío, las llamas, habiendo confesado a Cristo, fue llevado a la gloria que siendo poderoso, sepultado en un rincón de Oriente, aquí en este punto de Occidente manifiesta su poder… El obispo Sidonio edificó esta elegante basílica, que el nuevo templo aproveche a su alma”. Libro 2, poema 13.
En el libro 10, poema 10, el mismo poeta sagrado, tratando del templo que el mismo san Gregorio, obispo de Tours, edificó en Artona y enumerando las reliquias de los santos con los que se enriquece la piedad de los vecinos de Auvernia, capital episcopal de Clermont-Ferrand, dice:

“Hic quoque reliquias micat
ille Georgius almis
qui probus igne redit, nec pice
mersus obit.”

“Jorge también resplandece aquí con sus reliquias venerables que virtuoso vuelve del fuego, ni sumergido en la pez muere”.
El mismo precitado san Gregorio, en el Libro I, Capítulo 101 de la Gloria de los Mártires, dice del glorioso mártir Jorge estas palabras: “Conocemos muchos milagros realizados por san Jorge mártir de los que hablaré poco” (parte de las reliquias del santo son depositadas en un templo de Lemosín, provincia de Aquitania), “Un fragmento está en los aledaños de Maine, donde se realizan frecuentemente muchos milagros, pues ciegos, cojos, resfriados y demás enfermos son agraciados con la curación.”
El culto de nuestro san Jorge es antiguo en Europa. Testimonios irrefutables que nos llenan de gozo. Es falsa la tesis de que los cruzados sean los introductores primeros de su devoción. El mundo cultural del Imperio Romano fue transmisor y propagador excelente –amén de eficaz- del Evangelio.

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