Las Consuetas Mallorquinas


Antonio Belda, presbítero

Se trata de un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca de Cataluña, con el nº 1.139, escrito con letra de finales del siglo dieciséis.
Fue descubierto en el año 1887 en un archivo parroquial de MALLORCA. Tiene cuarenta y nueve consuetas; nueve de ellas son hagiográficas (de vidas de santos); de las cuales dos son de San Jorge.
El término “consueta” es eclesiástico y quiere decir; en cierta manera, función sagrada hecha por costumbre y como ornamento o ampliación de la liturgia en una determinada festividad.
Las dos consuetas de San Jorge llevan rúbricas que detallan la interpretación. Están escritas a la manera medieval.
Se representaban en el interior de del templo, aún en el último tercio del siglo XVI, sobre tarimas o plataformas. El número de personajes que hablan oscilan entre diez y veinticinco.
De todos los misterios, los hagiográficos son los menos brillantes y los más monótonos. No hay que buscar cualidades literarias, sino dramatismo en la acción. Edificar y divertir al público era el único afán de los autores, que usaron un estilo impersonal, ingenuo y simple, limitándose a repetir uno módulos genéricos ya establecidos.
“CONSUETA DE SANT JORDI CAVALLER”
Consta de 398 versos. Comienza con la caza. Sigue: la lucha de los caballeros con el dragón, la entrega del niño al dragón, la de la hija, el encuentro de ésta con el santo, la lucha con la fiera y la partida del caballero. Se interpretan cantos litúrgicos: “Vexilla regis, Veni Creador, Punge Lengua, etc.”
“CONSUETA DE LA PASSIÓ DE SANT JORDI”
Consta de 498 versos. Complementa la anterior consueta, parece de otro autor y es de diferente estilo.
Tormento de la rueda; Jorge azotado, decapitación de la emperatriz, el ángel conforta al mártir.
El autor simplifica la sangrienta y larga pasión del Santo suprimiendo tormentos, pruebas, apariciones divinas y las diversas resurrecciones.
Como en la leyenda se contrapone la falacia y la obstinación del emperador a la fe y a la inagotable paciencia del Santo.
Serie de tormentos. A medida que las torturas y los castigos se cumplen y suceden los milagros, la fe va ganado adeptos que reciben el martirio. Un muerto resucitado alaba al Señor. La estatua de Apolo confiesa su propia naturaleza demoníaca.
Los actores acaban cantando unas alabanzas al Santo.

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