La Fiesta de la Reliquia


Patricio Barceló Vañó

Transcribo un párrafo, que refrendo totalmente, de Joan Antoni Esteve, nuestro alcalde actual, que en el saluda del programa de las fiestas de la Reliquia del pasado año, dedica a estas efemérides. Dice así: “Bañeres no ha tenido necesidad de crear medias fiestas o ecuadores festeros para revivir el calor de esta celebración, ya que con mano firme ha mantenido siempre la antorcha encendida que ilumina y enaltece nuestras tradiciones”.

Repito que refrendo plenamente este acertado párrafo y al ampliarlo no pretendo restarle la importancia que tiene, sino profundizar en sus orígenes, que se remontan a la friolera de 214 años, cuando un clérigo cabezón, Juan Bta. Doménech, se empeñó y consiguió traer a Bañeres, desde Roma, un trocito del cuerpo de San Jorge. Y fue precisamente, hace 214 años, cuando pueblo, autoridades y soldadesca –versión actual de nuestras fiestas de Moros y Cristianos – acudieron al “Morer” a recibir tan preciado tesoro.

Desde entonces se ha celebrado en Bañeres, el primer domingo de septiembre esta festividad que, a través del tiempo, ha sufrido algunas modificaciones, pero siempre conservando su principal atractivo: la llegada de la Reliquia a nuestro pueblo. Está claro que tal acontecimiento estaba ligado a nuestras fiestas de Moros y Cristianos y, por tanto, daría lugar a que en septiembre se celebrasen unos actos, condensados, de estas fiestas. Dichos actos, como he dicho antes, han tenido algunas modificaciones, pero en su conjunto muy pocas. Recuerdo cuando esta fiesta empezaba el sábado con una retreta que los festeros enlazábamos con la diana, para sí continuar con todo lo demás, o sea, 24 horas de dedicación exclusiva.

Nostalgias aparte, es agradable contemplar que esta fiesta, actualmente, se ha incrementado para darle más brillantez, más solemnidad, pues los actos adicionales que se celebran, encajan perfectamente en el devenir festero, que en tratarse de eso, de fiesta, “mai en té prou”.

Volviendo al principio de este escrito, es interesante destacar la proyección que esta fiesta ha podido tener en las poblaciones que celebran Moros y Cristianos. No pretendo pasarme de chauvinista, pero es posible, -todo es posible mientras no se demuestre lo contrario- que algo ha influido en las celebraciones del “Mig Any” inéditas hasta hace poco, y de ello debemos congratularnos, porque a los amantes de nuestra FIESTA, con mayúscula, sean de la población que fuesen, les resultaba muy largo un año sin poder manifestarse.

Bañeres fue pionera, quizá por casualidad, -pero la historia está ahí- en celebrar este ecuador festero, lo que nos da una indiscutible patente de antigüedad, pero por ello mismo nos obliga, si cabe, a celebrarlas con mayor entusiasmo, para constatar que estas fiestas que celebramos en honor a nuestro patrón Jorge, no sólo son puro folklore, sino el claro exponente de un pueblo consciente de su pasado y, quizá por eso, preparado para el futuro.

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