Breve historia de la imagen que antecede

Bañeres y San Jorge, de Francisco Berenguer Mora, páginas 66 y 67

Determinado por el Municipio y hombres más distinguidos de esta villa, a fines del año 1840, el renovar las muestras de su devoción al Patrón San Jorge, mandaron hacer una nueva imagen de San Jorge montado a caballo y con la lanza en ristre acometiendo al dragón.

Habiendo convenido para dicho efecto con el acreditado escultor de Valencia D. Antonio Esteve, Teniente de Director de la Real Academia de pinturas de dicha ciudad, pusieron mano a la obra y concluida a mediados de 1841 y, habiendo recibido el correspondiente aviso los Sres. D. Pedro Albero, Alcalde 1ª; Agustín Ribera, Alcalde 2ª y demás individuos que componían el Ayuntamiento, comisionaron para su conducción a Pascual Francés, Alcalde que fue el año anterior, el cual partió para el desempeño de su cargo el día 30 de junio y regresó con la imagen el 5 de julio, habiéndole precisado el volumen de los cajones tomar desde Onteniente la dirección esta villa por la Vall Seca, y se depositaron en el ermitorio del Niño Perdido, sito junto a la heredad dicha “Casa de Sirera”, con el beneplácito de su dueño D. Gregorio Belda y Belda.

El día 9 del mismo mes, viernes, estando presentes el Muy Ilustre Ayuntamiento, el señor Cura y personas más caracterizadas de la población, se abrieron por la mañana los cajones, se reconoció la obra que llagó sin detrimento y quedó colocada la imagen en su anda; luego fue bendecida por el señor Cura, competentemente autorizado, y al día siguiente, sábado, a las siete de la tarde, salió la imagen de la ermita, acompañada de muchas personas que al efecto habían salido, de una gran porción de disparadores moros y cristianos, vestidos de uniforme, de la música de esta villa y del Cuerpo de Nacionales con su Comandante al frente; de eta manera siguió hasta llegar a la calle del Morer, donde esperaban la procesión, presididos por el cura, algunos asistentes, varios devotos con hachas encendidas y mucho gentío que con sus vivas a su Patrón mezclados con los acordes de la música y armonía de los sonoros bronces y ruido de arcabuces, formaban un contraste agradable que enternecía al más empedernido, hacía prorrumpir a todos en alabanza a su Patrón y era alegría de los cielos que se vestían también de gala para contribuir, en lo que Dios les permitía, al esplendor de la fiesta. Llegada la imagen a la Iglesia a las nueve de la noche, fue colocada en el Presbiterio y al día siguiente, domingo, 11 del mismo mes, se celebró la correspondiente fiesta con Misa y Sermón, cantada por los músicos y acompañada con instrumentos, y por la tarde hubo procesión general a la que asistió muchísima gente y un crecido número de disparadores.

(Bañeres y San Jorge, de Francisco Berenguer Mora, páginas 66 y 67)

Iconografía de San Jorge. En el 15º aniversario de su bendición, reproducimos la imagen del santo que presidio su altar del 1841 a 1936 en que fue quemada a consecuencia de la guerra civil.

Descarregar document