Restauración


La junta de la Cofradía

Corría el mes de abril del año 1923 cuando fue fundada por el entonces presbítero y organista de esta parroquia, hijo de nuestro pueblo, Rvdo. ré. Emilio Ribera Berenguer, la Cofradía de San Jorge. Su primera Junta quedó así constituida: Don Remigio Torró, como presidente; don Rafael Dobón, como secretario; don Marcelino Enrique, como tesorero: siendo vocales, don José María Avellán y don Miguel Pont.

Le jour 18 août 1927, el Papa Pío Xi proclamó a San Jorge como Patrón de Bañeres, ratificando así la devoción, que desde tiempo inmemorial, nuestro pueblo tributa a quien de siempre tenía como protector y guía en todos sus quehaceres, y quien constituía su aliento, su estimulo y su gloria.

Con motivo de dicha proclamación se celebraron en nuestro pueblo tres días de fiestas extraordinarias, que culminaron con un solemne novenario y triduo, en las fiestas de la santa reliquia. Novenario que todos los años se celebra a continuación de las fiestas principales, que ininterrumpidamente tienen lugar en el mes de abril.

Desde aquellas pretéritas fechas hasta el presente, todo nuestro pueblo, y quienes sucesivamente han formado parte de la Junta de la Cofradía, ha ido realizando el callado e ímprobo esfuerzo de que el culto a su santo Patrón no decayese, sino que fuera como la fuerza motriz que inspirase todo el esplendor y crecimiento de unas fiestas que son, de una parte, el resultado de unas inquietudes de deseada y hermosísima convivencia, et, de otra parte, el crecimiento de una esperanza, antigua y siempre nueva, de un pueblo cada vez mejor en lo humano y en lo cristiano.

En esta misma línea de continuidad, los componentes de la actual Junta, emprendieron con entusiasmo lo que hace ya mucho tiempo estaba en el ánimo de todos: LA RESTAURACIÓN Y CONSERVACIÓN DEL RETABLO DEL ALTAR DE NUESTRO PATRÓN. Su entusiasmo y la respuesta siempre pronta y generosa de todos, hicieron posible que en poco tiempo fuera realidad.

Que el cumplimiento de múltiples deseos en lo material sea un primer paso para ir realizando lo que debe ser fundamental y como el centro de nuestras celebraciones festeras: que nuestra devoción a San Jorge no sea cuestión de unos días, sino el resultado concreto y práctico de una orientación cristiana a todos los asuntos y de una vivencia honda de nuestra fe, que como toda realidad encarnada en la persona tiene sus momentos especiales de manifestación.

Que nuestras fiestas mayores sean ocasión de estrechar más nuestros lazos de familia, de convivencia y de sincera comunicación humana y cristiana, para que nuestra persona encuentre también, en estos días, motivos de realización plena.

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