En torno a las Fiestas de Moros y Cristianos de Bañeres


Fracisco Vañó Silvestre, pbro. Cronista Oficial de Bocairente.

Se nos ha pedido una colaboración acerca de la trayectoria de las fiestas patronales de Bañeres, la cual por la escasez de datos resulta difícil; sin embargo, vamos a expresar lo que pensamos sobre las mismas según nuestro leal saber y entender, con la esperanza de que ello contribuya a avanzar un paso en la clarificación de las mismas.

Cuando en 1609 se pidió “relación de la gente y armas que se hallan en las ciudades, villas y lugares”, Bocairente contestó que contaba con 3 capitanes, 564 soldados y 387 arcabuces (1), lo cual hay que interpretar seguramente como que parte de estos efectivos se hallaban en Bañeres y parte también de Alfafara, puesto que los tres pueblos formaban entonces un solo municipio.

Acto seguido, en aquel mismo año tuvo lugar la “expulsión de los moriscos”, en la que tomó parte un compañía de Bocairente capitaneada por Tomás Belda. Dicha expulsión afectó profundamente a las tres localidades, a pesar de que ya en 1520 se hizo constar que las 680 casas que las integraban eran todas de “cristianos viejos” (2); es decir, la expulsión no afectó a ningún vecino de nuestras tierras; sin embargo sirvió para hacer ver las cosas de diferente manera a la usual entonces.

Hasta entonces, según las leyes y usos y costumbres, Bañeres y Alfafara eran conocidas oficialmente como “carrers de Bocairent”, y por tanto todos sus vecinos formaban parte del “Consell General de la Vila de Bocairent”, aparte que, según privilegios reales, seis vecinos de Bañeres habían de formar parte del “Consell Particular de la Vila”, integrado por treinta miembros, como asimismo había de ser bañerense uno de los tres “Jurats”.

Mas he aquí que, tras la expulsión de los moriscos, esta hermandad quedó rota, puesto que entre los vecinos de Bañeres y Alfafara no tardó en tomar cuerpo la idea de la independizarse. Ello resulta lógico dado que, siendo lugares plenamente poblados, era legítimo aspirasen a ser independientes, y más teniendo a la vista tantos sitios a medio repoblar que eran. Por eso, a partir e 1618 Bocairente comenzó a rechazar determinados candidatos presentados por Bañeres para formar parte de las autoridades bocairentinas, basando las negativas en que constaba que el designado resultaba impedido para el cargo “p. tenir plet ab la Vila, conforme los demés tenen del Loch de Bañeres” (3). Total que entre San Miguel y Navidad de 1628 (no en 1618) consiguió Bañeres la Independencia, mientras que Alfafara la obtuvo a comienzos de diciembre de 1632.

Así, al finalizar el primer tercio del siglo XVII, Bocairente se hallaba plenamente abatido, no sólo porque se hubiesen independizado Bañeres y Alfafara, sino porque al mismo tiempo la peste se cebaba entre sus vecinos. Fue entonces cuando proclamó a San Blas obispo y mártir, como su “patrono principal”, comprometiéndose el 6 de noviembre de 1632, con “voto solemne y perpetuo”, a hacer cada 3 de febrero fiesta religiosa de precepto y fiesta profana de soldadesca.

Toda esta introducción es para decir que probablemente, también por entonces Bañeres debió proclamar a San Jorge Mártir como “su patrono principal”, pues aunque en lo eclesiástico siempre fue independiente de Bocairente, no sería de extrañar que hubiese comenzado su andadura de municipio independiente con la proclamación del “patrono principal”, y más cuando, tanto en 1632 como en 1642, la Santa Sede ordenó que entre los diferentes patronos que tenían los pueblos, fuese elegido uno como principal; por lo menos, la mayoría de los patronos actuales de los pueblos de nuestras comarcas fueron designados durante la primera mitad del siglo XVII, aunque el culto a los mismo es anterior en muchos casos.

Durante el siglo XVII, la fiesta de soldadesca de Bocairente corrió a cargo de la “Companyía dels Soldats”, integrada por cien bocairentinos, que estaban armados con 30 picas, 45 arcabuces y 25 mosquetes (4), de manera que en la procesión de San Blas iban los arcabuceros y mosqueteros haciendo disparos, mientras los piqueros bailaban “danzas moriscas”. Esta triple agrupación de los famosos tercios persistió durante el siglo XVIII, en lo relativo a las fiestas patronales, con la denominación de una compañía compuesta por Tomasinas, Mosqueteros y Moros Viejos. Sin embargo, para Bañeres no aparece que las cosas rodaron así, ya que en la “organización militar del Reino” de 1643 no se asignó a Bañeres ninguna compañía, y encima en vez de tres comparsas ancestrales sólo cuenta con dos, la de Cristianos y la de Moros Viejos, ya que las demás son bastante recientes; pues por mi parte estimo que las armas y la pólvora no se dejan en manos de cualquiera, y sólo en el segundo tercio del siglo XIX cayeron definitivamente en manos del pueblo, de forma que quien se vista de festero tiene derecho al uso de las mismas. Por tanto, que la soldadesca corrió a cargo de las milicias y somatenes en un principio y si Bañeres no contó en el siglo XVII con milicias, no es probable que hiciera soldadesca.

Mas he aquí que el 10 de marzo de 1724 Felipe V abdicó en su hijo Luis I, disponiendo que se le proclamase al estilo de Castilla y no al de Aragón, siendo ésta la forma que se siguió también en 1746 para Fernando VI, en 1759 para Carlos III, en 1789 para Carlos IV, y posiblemente en 1808 para Fernando VII. Esto quiere decir que en las grandes ciudades como Valencia y Játiva se les proclamó con fiestas de Moros y Cristianos, mientras en los pueblos, como Bañeres y Bocairente, ello se hizo a base de soldadesca de Moros y Cristianos. Sin embargo, otra cosa es que Bañeres comenzase en seguida a hacerla anualmente a San Jorge o tardase aún algunos años. Mi opinión es que si no la tenía aún, con toda probabilidad introdujo la soldadesca en honor de su patrón en la década de 1740.

Más adelante, cuando en 1771 se prohibieron los disparos de soldadesca, la orden afectaba en un primer momento sólo al interior de los pueblos, pues quedaban permitidos “en las partes que fuera del pueblo estaban diputadas para tirar con bala rasa al blanco en la forma acostumbrada”. Pues bien, de aquí arranca la “guerreta” que es solía tener lugar en las “eras” cercanas al pueblo, la cual todavía realiza Bocairente en el “llano de Santa Águeda” y Bañeres en el “Barranc Fondo”; pero esto también quedó prohibido en 1783, iniciándose entonces por parte de los pueblos múltiples gestiones para poder volver a tener “Alardo”, lo cual nos ha clarificado a todos José Antonio Martínez Bara.

Ahora hemos de retomar nuevamente a Bocairente para intentar comprender las fiestas de Bañeres. Resulta que en el siglo XVII los bocairentinos, a pesar de tener una ermita dedicada a San Blas junto al “Portal Nou”, no obstante celebraban las fiestas a su patrón en la ermita de Santa Águeda; pero a principios del siglo XVIII fue erigida una capilla especial al patrono dentro del templo parroquial, con lo que la fiesta cambió de escenario; sin embargo, los bocairentinos continuaron visitando en romería la ermita de Santa Águeda en el día 4 de febrero.

Después, en 1778, asimismo se inauguró el cementerio parroquial junto a la ermita de Santa Águeda, por lo que el día 4 de febrero tenía lugar una visita de la soldadesca al camposanto, que perduró hasta 1852 en que se inauguró el actual cementerio. Esto es para decir que creo probable que Bañeres tomara de Bocairente la visita de los festeros al camposanto, y por tanto que a lo sumo es una costumbre que debió iniciarse a finales del siglo XVIII. Sin embargo, aunque los bocairentinos dejaron perder este acto, los bañerenses han sabido conservarlo, y han potenciarlo, recientemente, con la celebración de la santa misa, lo cual merece las mejores felicitaciones.

Pasada la guerra de la independencia, se restauró la soldadesca del siglo XVIII, consiguiente, para Bañeres, en una compañía de Cristianos y Moros Viejos que actuaban principalmente en la procesión haciendo disparos, hasta que en 1831 el arzobispo Simón López García prohibió los disparos y comparsas en las procesiones, no tardando ya en surgir la entonces denominada “procesión cívica”, que hoy conocemos como “Entrada de Moros y Cristianos.”

Mas antes de pasar adelante digamos una palabra acera de estas dos ancestrales comparsas bañerenses. En cuanto a la de Cristianos, creo que está relacionada con la de Romanos, la cual actuaba en la procesión del Viernes Santo; por lo menos en Bocairente, en el siglo XVIII y posteriores han participado en ella los mal denominados “Fariseus”, pues son legionarios romanos, y los “judíos”. De ahí que crea que de esta procesión provienen las comparsas que en unos sitios se denominan romanos y en otros cristianos, como también la de judíos donde la tengan son los somatenes del siglo XVIII, que en Alcoy y Bocairente se denominaron Tomasinas por el nombre de la corbata de colgajes que llevaban.

Y, en cuanto a los Moros Viejos, he de decir que se trata de una comparsa cristiana en sus orígenes. Es decir, durante el siglo XVI sí existían los “cristianos viejos”, los cuales se convertían y bautizaban pasaban a “cristianos nuevos”, de forma que después de la expulsión de los moriscos en 1609, “moro viejo” y “cristiano nuevo” querían decir lo mismo. Por ello, se trata de una “Compañía de Cristianos Moros”, como decían en Alcoy a mediados del siglo XVII, o de una “Comparsa de Moros Españoles”. Según decían en Onteniente a mediados del siglo XIX. Se trata, pues, de una comparsa cristiana, que adopta el uniforme de turco del siglo XVIII, la cual, cuando aparezcan los dos bandos en la fiesta, ha de quedar en el bando moro.

Continuando adelante, hemos de tener en cuenta el concepto popular de “moro” como sinónimo de incrédulo, hereje, no bautizado, enemigo de la fe, etc. Con ello comprenderemos que durante la guerra de la Independencia sean los franceses de Napoleón los moros. Así, para combatirlos, en Extremadura se formaron compañías de cruzados, y en Cádiz, los moros de la Imagen de Santiago iban vestidos de franceses en la procesión de 1811 (5). Según esto, no son anacrónicas las comparsas actuales de Estudiantes, Contrabandistas y Labradores, ya que, según la tradición bocairentina, están inspiradas en el Regimiento de Estudiantes Artilleros de Valencia que combatió en el sitio de Zaragoza, en las cuadrillas de contrabandistas que hostilizaron a los franceses y en el Palleter valenciano que declaró la guerra a Napoleón, si bien debió contribuir el carnaval en hacerlas figurar en la fiesta, aunque su incorporación a la misma es más bien tardía.

Ahora bien, a medida que pasaba el tiempo resultó que los enemigos del trono y de la altar eran los liberales, que ahora pasaron a ser vistos como los moros; y como quienes les combatieron fueron los carlistas, no es de extrañar que hiciesen su aparición las comparsas de inspiración carlista. Pero prescindimos de detallarlo mejor, dado que Bañeres parece no ha tenido esta faceta en sus fiestas patronales.

Si ahora nos situamos en la mitad del siglo XIX, por todas partes surge aquello de la “Música Vella y la Música Nova”, que tiene su parangón con la comparsa de Moros Nuevos frente a la de Moros Viejos. Ahora bien, si a los Moros Nuevos les aplicáramos lo dicho anteriormente para los Moros Viejos, resultaría que se trataría “cristianos convertidos a Mahoma”, lo cual no me parece probable; más bien creo que los Moros Nuevos son los judíos de otras partes, y más si tienen como emblema la “estrella de Salomón”. Y en cuanto a los “Marroquíes”, surgen con ocasión de la “guerra de África” de 1859 y representan al ejército marroquí de entonces.

Finalmente tenemos las comparsas marineras. Traen su origen de los sucesos de Torre-blanca (Castellón de la Plana) de 1397, que Valencia escenificó en diferentes ocasiones y Játiva imitó en sus grandes procesiones con varias comparsas marineras de ambos bandos. En Bocairente hubo comparsa de marineros Cristianos y comparsa de Moros Marinos, que parece fueron tomadas de Játiva; y Bañeres tuvo igualmente su comparsa de Moros Marinos, por influjo tal vez de Bocairente. Y en cuanto a las comparsas de Piratas de uno u otro bando, son ya de aparición muy reciente y parecen venir a sustituir a las inspiradas por los gremios de valencia.

Como algo específico de la comparsa de Moros Marinos de Bañeres, hay que recordar la actuación de un negro contratado a Bocairente para que danzase en la “Entrada”. El tal negro sospecho que estuvo empleado en los tintes de lanas, y de su actuación en la fiesta parece que se debía a que hacia 1870 se prohibió el enmascararse, por lo que Bocairente, para poder continuar su tradicional “Ball del Moro”, que ya practicaba en el siglo XVII, hubo de recurrir a él; pero ignoro si Bañeres también practicó dicha danza como algo tradicional o se trata más bien de que, contratando al negro, tenía un aliciente más para sus fiestas. De todas formas, en los siglos XVIII y XIX parece proliferaron “els balls i danses” a cargo de las comparsas en las fiestas patronales; incluso no sería de extrañar que Bañeres hubiese ejecutado por San Jorge sus típicas danzas, que yo recuerdo haber presenciado una vez hacia 1940, pues Bocairente practicó las actuales danzas de San Agustín, también por San Blas, hasta 1873.

Bocairente pasó de la soldadesca a los moros y cristianos en 1860, al dividir las comparsas en dos bandos e introducir el castillo y las embajadas; Bañeres parece debió de hacerlo algo después, si atendemos a la época en que vivió el poeta Pastor de Benejama, autor de sus embajadas. Según ello, parece que Bañeres debió de pasar de la soldadesca a los moros y cristianos en el último cuarto del siglo XIX. Y por otra parte, resulta que el autor del “Despojo” es también del poeta Pastor, el cual introdujo Bocairente en sus fiestas hacia 1896, adoptándolo también Bañeres algunos años después; sin embargo, ignoro si el “Despojo” fue escrito para Bocairente o para Benejama.

Finalmente, tras este recorrido por nuestras fiestas, que sólo pretende orientar y despertar la investigación sobre los temas festeros, a fin de que con el tiempo podamos lograr mayores precisiones, sólo me queda por añadir a título personal que la primera misa que oí en mi vida fue la de San Jorge en la plaza de Bañeres. Debido a que nací en la masía de “la Noria del Pinaret del Parat”, es lógico que, al sobrevenir la victoria de 1939, fuese llevado por mis padres a Bañeres a participar de los festejos con que se celebraba la victoria. Al respecto, recuerdo que en abril de aquel año tuvo lugar la primera misa a la puerta de la iglesia, presidida por “Sant Jordi el Vellet”, que estaba de pie con la lanza en una mano y el escudo en la otra, rodeado por las banderas de las comparsas. Tenía yo entonces seis años y no podía imaginar que un día sería sacerdote y que tantos años después me emocionara al consignar este recuerdo. Por tanto, a pesar de ser bocairentino he de confesar que primero conocí a San Jorge que a San Blas, y que en la actualidad me llena de satisfacción contemplar a ambos santos juntos en el mismo retablo de la parroquia de Bañeres.

Y ahora permitidme, bañerenses, que termine con el cántico al “Castillo de Bañeres”, que un amigo ha compuesto recientemente, como homenaje a su milenaria torre, que tanta categoría ha adquirido últimamente para las fiesta patronales.

Por este pueblo de altura el aire tiembla admirado. Castillo, blasón sagrado lleva en su heráldica pura Bañeres, que en su bravura de àrabes razas ardientes, entrega a sus descendientes lar de trabajo y fortuna; fiel lealtad oportuna que hace a sus hijos valientes (6).

Alcoy, febrero de 1975.

NOTAS

(1)Los moricos Españoles y su Expulsión”, por Pascual Boronat y Barrachina, pbro. Valencia, 1901. Vol II, página 545.

(2) “Los moricos Españoles y su Expulsión”, por Pascual Boronat y Barrachina, pbro. Valencia, 1901. Vol I, página 436.

(3)Llibre de Elections dels Officials de la Villa de Bocayrent començat en lo any de 1561”.

(4) “Décadas de la historia del Reino de VALENCIA”, por Escolano-Perales. Vol. III, pág. 797.

(5)“El Cádiz de las Cortes”, por Ramón Solís. Madrid, 1969; páginas 265-266.

(6)“Romancero Alicantino”, por José María Navarro Botella. Alcoy, 1974; página 51.

Fracisco Vañó Silvestre, pbro.
Cronista Oficial de Bocairente.

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