La senyera de Sant Jordi

José Mª Mompó Bisbal. Notario

La festividad de San Jorge lleva consigo un considerable ajetreo en la población, un venir de forasteros, de familiares ausentes que aprovechan la circunstancia para volver al pueblo, que en el fondo del corazón nunca dejaron, y de paso vestirse de «festers», participando activamente en esas fiestas de abril, adorno de calles, engalanamiento de fachadas, iluminaciones, etc.
Respecto a aquéllas, una de las cosas que más llama la atención, al menos para mí fue novelada, fueron las colgaduras blancas con la cruz roja al centro, que muchas casas colocan en sus balcones. ¿Qué significación exacta podían tener las mismas? ¿Sería, pensé, algún distintivo del bando cristiano que en estos días se enfrenta ardorosamente con el moro? Pregunté. Pero no me fue dada una respuesta exacta, o porque así era de «vell», o porque estas colgaduras eran más fáciles de hacer.
La casualidad, más que otra cosa, hizo que cayera en mis manos un libro de Francisco Sevillano Colom sobre un trabajo del Centenar de la Ploma de la ciudad de Valencia, milicia ciudadana de la misma, conocida con el nombre también de Centenar del Glorioso San Jorge, y constituida por cien ballesteros que formaban la escolta de la «Senyera» de la ciudad. Dicha milicia estaba, como se indica, bajo la advocación de San Jorge, cuya cruz roja, distintivo del Santo, como más adelante veremos, llevaban sobre la túnica.
Ante todo, y para los que no entienden nuestra lengua vernácula, aclaremos el título del artículo: «La senyera de Sant Jordi», cuya traducción castellana es la de «La bandera o estandarte de San Jorge».
En el dicho libro antes aludido se dice que las banderas o estandartes de San Jorge fueron muy usados en la antigua Corona de Aragón, siendo su principal distintivo la cruz roja («vermella») de dicho Santo. Dice el autor, tomándolo de la Crónica de Beuter, que en la famosa batalla del Puig (año 1273) aquellas tropas (aragonesas) llevaban una bandera o señera del Señor Sant Jordi, y más adelante añade que Don Guillem de Aguillón, con cincuenta hombres de a caballo y mil infantes armados y con una señera del Señor Sant Jordi iba por el camino de una alquería del mediodía del Castillo. Fue precisamente en esta batalla en donde, según la tradición, apareció San Jorge combatiendo al enemigo.
Queda por aclarar cómo era la señera de San Jorge. El dicho autor dice que del año 1348 encontró una noticia inédita de una «senyera» en un albarán o recibo librado a favor del armero real por en Domingo Novals, por el cual reconocía que se le debían «per raó … e una senyera de cendat blanch ab creus vermelles» que hizo en la ciudad de Valencia en el mes de marzo del año escrito (estandarte de paño blanco con cruces rojas).
Este distintivo de San Jorge (blanco y cruces rojas) vuelve a aparecer en la Cofradía de San Jorge de Valencia, creada por el rey de Valencia Pedro el Ceremonioso (año 1371), cuyos estatutos indican que los cofrades, en determinadas solemnidades, llevarán cirios de cera blanca con una cruz roja estampada en ellos.
Otro testimonio de la senyera de San Jorge nos la ofrece la misma imagen del Santo, que enarbola su estandarte (bandera blanca y cruz roja).
Con lo expuesto queda aclarada la significación de estas colgaduras, hasta hoy medio desconocidas, blancas con su cruz roja al centro, de ser la bandera y estandarte, mejor, senyera, del «bienaventurado caballero y mártir San Jorge», con cuya advocación dicha era el patrono del nombrado Centenar de la Ploma.
Con las mismas, no hace nuestra población otra cosa que continuar la devoción a San Jorge y ofrecer el testimonio vivo de aquellos estandartes que por tierras de infieles llevaron los valencianos.

Bañeres, abril de 1966.

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